rezad a pau

Menos mal que ha ocurrido lo de Filipinas. Cuando no tenemos una gran tragedia mediática para satisfacer nuestra ansia solidaria nos ponemos terriblemente violentos. Además, la Navidad necesita una gran catástrofe que alimente el espíritu navideño, más que la nieve o Papá Noel.

Gasol ha dicho que dona 1000 dólares por cada punto que meta. Si no mete ninguna canasta, mala suerte para los filipinos. Así que ya podéis estar animando y aplaudiendo a Gasol en los partidos. También podéis rezar para que el balón entre, como los niños de la foto. Cada vez que falle una canasta, varios filipinos morirán de hambre y enfermedades. Si ya es emocionante el baloncesto, ahora será de infarto. Desde que hizo el anuncio, cuando veo a Pau jugar, me imagino la cabeza de un filipino botando contra el suelo. Cuando lanza la cabeza a canasta, si pasa por el aro, el filipino vive; si falla, la cabeza se abre y se espachurra como una sandía muy madura cuando cae al parqué. Al final del partido está toda la pista llena de cadáveres desmembrados y decapitados, sangre, grumos encefálicos y cráneos abollados y medio vacíos.

También podría anunciar que si hace un triple-doble (meter más de 10 puntos, dar más de 10 asistencias y coger más de 10 rebotes) en un solo partido, dona su médula para Mateo, aunque no sea compatible, ¡qué más da!

En relación a las diversas campañas de recogida de juguetes para los niños filipinos, recordad: lo que más necesitan ahora las víctimas del tifón no es agua, comida o medicinas, sino juguetes. La vida de un ser humano sin juguetes en navidad no tiene sentido. ¿Para qué quieres el agua, un plato de arroz o antibióticos si no tienes un balón firmado por todos los jugadores del Real Madrid, una camiseta de Messi o una muñeca Monster High anoréxica y vestida de putilla?

Por otra parte, han muerto 100.000 sirios en tres años, pero como los sirios no celebran la navidad y no les gustan los juguetes, que les jodan. Las catástrofes naturales son mucho más chulas que la guerra de Siria. Por eso Bayona arrasó con su peli y por eso nadie hace películas sobre la guerra de Siria, un tostón que no vale ni para los festivales más esnob y exóticos.

Las catástrofes naturales son lo único que une a la gente. Al contrario que otras tragedias, no sacan a relucir excesivamente nuestro conflicto de intereses y nuestra hipocresía. Paradójicamente, por tanto, los desastres naturales no suponen ningún peligro para nadie (para nadie que no la sufra directamente, claro). Todo el mundo está en contra de los terremotos y los tsunamis, desde los más fachas a los más progres, pasando por terroristas, pedófilos y monjas. ¡Hasta los grandes deportistas como Gasol tienen una opinión al respecto! ¡Incluso los futbolistas, que no saben ni el día de la semana en el que estamos!

Me parece vergonzoso que se haga un show con la solidaridad. El jueguecito de los 1000 dólares por punto es un espectáculo denigrante. Además, pienso que la solidaridad como reclamo mediático  (de la que se aprovechan los famosos para publicitarse) es una de las causas de que la pobreza y el hambre sigan intactas a lo largo del tiempo.

La solidaridad es como poner una mascarilla de oxígeno con una mano mientras con la otra mano le estás clavando un cuchillo en el corazón. Miramos sólo la mascarilla, porque es agradable, nos alivia. Si no hubiera mascarilla, quizá miraríamos el cuchillo y lo retiraríamos.