feminazi

Os contaré una historia. Érase una vez una individua llamada Adriana Erades de Facebook (de esas que agregan a gente desconocida sin parar) que compartió con todo el mundo un selfie de ella casi desnuda, en bragas. En sus pezones había dos pequeñas cruces y se quejaba de la supuesta censura en las redes sociales. La censura, ese agua de mayo para todo rebelde contracultural. La foto vende-carne llevaba incluido el comentario:

"To esto es mío, menos la censura, patrocinada por diferentes redes sociales"

Para que no hubiera duda de que la carne que nos vendía era la suya, que las señales de fertilidad pertenecían a sus óvulos y que la pobre víctima de la censura era ella: la gran rebelde.

Haciendo uso de Facebook como laboratorio psicosocial (pues para compartir gilipolleces, exhibirse y alimentar el ego no me entusiasma), decidí mandarle un mensaje privado para ver si me explicaba las motivaciones de su exhibicionismo en público. La verdad es que el mensaje era bastante suave y educado, incluso puede verse como un piropo hacia su cuerpo (aunque en realidad, no era para tirar cohetes, todo sea dicho), pues podría haberle metido el dedo en la llaga directamente, sin tibiezas, pero preferí que tuviera un tono amistoso y chistoso. Suponía que le haría gracia o en el peor de los casos, me lanzaría alguna pulla sarcástica pero inofensiva. En ningún caso pensé que con un mensaje así alguien se enfadaría tanto, máxime cuando somos desconocidos.

Mensaje privado de Enrique Rubio a Adriana Erades

"Oye, me gusta mucho tu cuerpo, a ver si lo compartes algún día. Si eres lesbiana, puedes hacer una excepción, una vez al año no hace daño. Un abrazo piel contra piel"

Al rato me encuentro que la tipa ha publicado mi comentario en Facebook, en plan caza de brujas y lapidación pública, en busca del refuerzo para su débil psique por parte de toda su caterva de 'feminazis'. No lo pongo como insulto (es un término muy extendido), sino para que os hagáis una idea del tipo de secta al que me refiero. Ellas se autodenominan 'femiputas', así que tampoco creo que les moleste mucho el término feminazi, al contrario.

Para empezar, la publicación de mi mensaje privado solo confirma su exhibicionismo y sus ganas de llamar la atención a costa de lo que sea.

Pongo el siguiente comentario en su denuncia pública y su violación flagrante de mi privacidad:

"No sé, Adriana, en el caso de que te hubiera resultado ofensivo el comentario o no te hubiera hecho gracia, deberías haber contestado tú solita y no llamar a tu regimiento sectario, o por lo menos, haber dado pie a que explicara que era una coña contra tu exhibicionismo. No dice mucho a favor de tu independencia y suficiencia, estás deseando liarla, menudo Ego, qué debilidad y déficit de humor."

Una de sus escuderas, Amas o veladoras de las escrituras sagradas del feminazismo, que revolotean en su cuenta como grajas hambrientas de carroña, publica en mi muro lo siguiente (lo pongo tal cual, sin corregir):

"Enrique Rubio cree que es una buena idea que mi colega Adriana Erades cambie de orientación sexual porque él tiene pene. Al parecer su pene cisgénero es todopoderoso y puede convertirte (de repente) en heterosexual "una vez al año" porque "no hace daño". Pues querido Enrique Rubio, lo que hace justamente daño es el régimen heterosexual y todos los privilegios que como tío cis a ti te acarrea, no cuestiones y estás encantado con protagonizar. Lamento que no hayas adjuntado una foto de tu pene porque lo mismo habríamos necesitado una prueba fehaciente de tu omnipotencia. Pero oye, aún así, nos ha quedado claro que eres un MACHISTA, por muy indie que parezcas, sigues representando el MISÓGINO CLÁSICO: crees que por subir una foto desnuda, el cuerpo de una mujer (en este caso mi colega) te pertenece."

Antes de nada, le comento:

"Qué poco sentido del humor tienen las feminazis, y qué ganas de montar una polémica por nada. Mi comentario (por cierto, privado), era una ironía sobre el exhibicionismo en Facebook."

Pues cualquiera sería muy iluso si creyera que con un mensaje como ese alguien va a ligar con una desconocida y va a tener una relación sexual con ella. Está bien claro que el mensaje estaba fuera de todo contexto de ligoteo. Se denomina ironía. Pero no hay más ciego que el que no quiere ver. O peor, no hay peor ciego que el que solo quiere ver una proyección de sus dogmas y su rabia; una auténtica alucinación esquizofrénica.

Para empezar, yo no sabía que era homosexual y por tanto no le sugerí que cambiara de orientación en serio. Pero aunque lo hubiera sabido y le hubiera sugerido el cambio momentáneo, no veo dónde está el problema en que un homosexual tenga una relación heterosexual en un momento dado, si le apetece, claro. Como dije en un comentario:

"La verdad es que no sé dónde está el problema en mi comentario. ¿Es que un homosexual no puede tener una relación heterosexual en un momento dado? ¿La homosexualidad es una secta? Si tienes una relación hetero, ¿te echan o te lapidan? Qué fanatismo, dios mío."

Entonces alguien alude al arte para justificar la foto.

Claro, lo de tropecientos 'guapa' y 'qué cuerpazo tienes' solo son efectos colaterales, ella solo quería hacer una foto 'artística' y ha dado la casualidad de que justo en ese momento pasaba por la foto y ay, mierda, ha tapado el poético paisaje o la artística composición que iba a retratar. Es posible que un selfie en bragas con una calidad pésima y poniendo morritos en un espejo sea toda una innovación en el mundo del arte, pero yo todavía no me he dado cuenta, porque no sé apreciar el arte o porque esa imagen está más vista que las alpargatas de mi abuelo.

Para seguir con la ironía, a ver si relajaba su furia, le comento:

"Oye, sois muy antiguos/as. ¿Qué hay de malo en sugerirle educadamente a una persona mayor de edad una relación carnal después de haber visto su cuerpo? ¡Vaya inquisición! ¡Ni que le estuviera apuntado con una pistola!"

Pero la secta ya tiene el piloto automático puesto y no atiende a razones, creo que ni siquiera leen lo que escribo, la ira y el miedo a cuestionar sus creencias y su identidad, les obtura el pensamiento y la capacidad de lectura. El delirio persecutorio alcanza cotas insospechadas cuando Adriana dice que el mensaje que le envié es ACOSO. Le invito a que me denuncie esa misma tarde en la comisaría más cercana pero entonces no contesta. El post alcanza los 500 comentarios y en Twitter veo que tengo doscientos mensajes nuevos, pues cuando una feminazi se siente atacada, llama a todo su ejército, como el macarra o el gitano de los suburbios. Todo son insultos, intentos de humillación, pero ningún argumento.

"Está claro que solo queréis una polémica para fortalecer vuestros egos débiles, lo estáis deseando, no he leído todavía ningún argumento sosegado y enjundioso. Todo son rabietas infantiles e insultos."

Los argumentos de peso de Adriana Erades y su caterva son: mi coño, mi coño, pene pequeño, machirulo, polla, polla, te quiero dar una paliza, las pollas de mi cajón, polla, polla, mi coño, mi coño. Fin

Algunas lesbianas tienen continuamente 'polla' en la boca, totalmente paradójico, por cierto.

Les escribo:

"La violencia no es la solución, y además es algo más propio de los machos a los que odiáis. STOP VIOLENCE"

Hablan en nombre de todas las lesbianas, incluso de todas las mujeres, cuando solo deberían hacerlo en su nombre. En el mejor de los casos, solo representan a una minoría fanática, pues otros homosexuales y mujeres más cuerdos, comentan en el mismo post que no entienden a qué viene tanto follón, no consideran el mensaje para tanto, incluso lo ven divertido y no ven machismo por ninguna parte, lo que las enciende más todavía, los traidores son ninguneados en el mejor de los casos o insultados con más violencia si cabe.

Las feminazis viven en una trinchera a la espera de cualquier excusa, por débil que sea, para proyectar todo el odio y el fanatismo que llevan dentro de forma infantil con 'caca', 'culo', 'pedo', 'pis' en su vocabulario, pues según ellas, eso les hace más hombres o menos 'señoritas'.

La ceguera y los insultos me ponen todavía más irónico y le pregunto por privado si me deja utilizar su foto para el artículo que voy a escribir. En realidad no necesito su foto para nada. Me dice que NO y me amenaza con denunciarme (aunque en el mensaje le estoy pidiendo permiso), pero las ganas de que la publique y que pueda denunciarme son incontrolables. Ansía seguir alimentando su doctrina con más violencia hacia el hereje. Y vuelve a publicar este mensaje privado, algo que pone en evidencia su desquicie todavía más. Su cerrazón hermética y su ansia por montar una guerra y airear su violencia alimenta todavía más mi ironía:

"Me estoy pensando seriamente desobedecer, rebelarme contra la casta sexual, y poner esa foto. ¿Qué hay de malo? El cuerpo humano desnudo es algo natural, no hay por qué escandalizarse. ¿Ahora te me pones recatada y conservadora?"

"Adriana, ven a mis brazos como Dios te trajo al mundo, ¡YO JAMÁS TE CENSURARÉ!"

El feminazismo, como el yihadismo, el movimiento raeliano o cualquier otra ideología fanática, se ejerce las 25 horas del día, 8 días a la semana y los 13 meses del año y extenúa al más voluntarioso y duro de mollera. Debe ser agotador estar continuamente a la que salta metido en tu trinchera mental. Pasan las horas, incluso los días, y siguen escribiendo y escribiendo insultos y llega un momento en el que bostezo y desconecto, pero ellas siguen y siguen hasta el infinito y más allá y sólo miro de vez en cuando como el número de comentarios crece y crece. No tienen vida, ni familiares, ni amigos con los que quedar, ni aficiones, ni trabajo. Sólo son feminazis un 120% y su única actividad es buscar enemigos hasta debajo de las piedras.

Al tercer día el número de comentarios comienza a decrecer. Le mando un privado a Adriana Erades:

"¿Te apetece quedar en un motel de carretera para fundirnos en un solo cuerpo, nos hacemos unas fotos con tu cámara, las ponemos en Facebook para que todo el mundo vea que es posible hacer las paces? ¿Qué dices a esta civilizada petición? (Gasolina para mis nenis, estáis desatendiendo el post)"

Y de nuevo otra riada de mensajes insultantes. Matemático.

En fin, le dices a una feminazi exhibicionista que tiene un cuerpo bonito, que a ver si comparte su cuerpo amorosamente, le mandas un cálido abrazo y te monta una guerra que ríete tú de Waterloo.

Feminazi, haz más el amor y menos la guerra, y sobre todo, no renuncies al sentido del humor.