navidad

Lotería

En el telediario de TVE del 22 de diciembre le dieron 30 minutos, ¡30 MINUTOS! Lo sé porque miré el reloj a conciencia y lo calculé. A la noticia de la infanta, que puede ir a la cárcel 8 años, le dieron 5 minutos, y además en el minuto 25, después de toda la cortina de humo estúpida de gente chabacana mostrando toda su bajeza. La gente ignorante y eufórica que tira champán al suelo me da ganas de vomitar.

No hay espectáculo más nauseabundo en todo el año que los telediarios del día del sorteo de navidad (y mira que hay espectáculos nauseabundos). No se me ocurre nada ingenioso que decir al respecto, sólo se me ocurren insultos, escupitajos y puñetazos. Hay cosas que sobrepasan a cualquiera. Busco la tecla 'detonación planetaria' en mi portátil pero sólo encuentro letras, números y otros símbolos inútiles. De mi bombo con pelo salen bolas cuyas letras desaparecen cuando las cojo y se derriten entre mis dedos. Mis manos son raquetas sin cuerdas por las que se cuela vuestra metralla ensalivada y tartamuda, vuestras sonrisas bobaliconas y vuestras miradas huecas llenas de 'ilusión'.

Si tanto os gusta la lotería, podríais sortear también los puestos de trabajo, las casas, los sueldos, los puestos de funcionarios, las becas... dejarlo todo en manos del azar, así nadie se quejará, pues será solo cuestión de suerte. Y hasta podríais hacer una lotería de violencia de género y a las afortunadas pegarles una paliza al salir de su casa si le ha tocado el segundo premio y acabar matándolas si les ha tocado el gordo. También podríais sortear los accidentes de tráfico, y a los ganadores, metedlos en dos coches, colocarlos en una recta a una distancia de 1 km, en sentido contrario y por el mismo carril y que un funcionario teledirigiera los dos coches a 150 km por hora hasta el choque frontal. Y los suicidios, las depresiones, los brotes psicóticos, los abusos sexuales a menores... todo por sorteo. Podríais sortear también las encarcelaciones, los indultos, las mujeres violadas, los embarazos adolescentes (inseminando artificialmente a las afortunadas, previamente atadas a la camilla por varios celadores)... ¿Se os ocurre algo más?

Año nuevo

Hay mucha gente, casi toda perteneciente a la sección progre de la población, que reniega de la religión por irracional, manipuladora y fanática y echa chispas cada vez que ve una noticia sobre la Iglesia en el telediario y después, es tan o más fanática de otras tradiciones igual de extremistas y profesa una esclavitud mental a otro tipo de ideologías políticas, creencias sociales, aficiones, preferencias futbolísticas (la típica dictadura bicéfala Real Madrid-Barça) o tradiciones culturales como la Navidad, el Año Nuevo, la Lotería y toda la parafernalia de ilusionismo ciego que conllevan. Feliz año, feliz año, feliz año, feliz navidad y próspero año nuevo, feliz año, feliz año. Cada vez que lo oigo pienso 'amén' o 'sin pecado concebido'. Que se cumplan todos tus deseos, que la suerte esté contigo, que te lluevan billetes del cielo y que el nuevo calendario de la pared te llene la pirámide de Maslow. Debe haber un montón de personas que llevan esperando el milagro desde el año en que nacieron, desde 1955, 1978 o 1992. 'Feliz año' parecerá una simple muestra de cortesía sin importancia, pero hay muy pocas cosas arbitrarias en la cultura y el lenguaje del ser humano, 'Feliz año' significa 'que el año se porte bien contigo, que el año te satisfaga plenamente', como si fuera el año en cuestión, algo que va a flotar en el aire durante 12 meses, lo que haga que se cumplan tus objetivos y se satisfagan tus necesidades. Creedme: la Navidad y el Año Nuevo son una dictadura muchísimo más peligrosa (por oculta y por número de adeptos) que la religión católica, el islamismo o el judaísmo.

Hasta un individuo tan lúcido, insobornable y extraordinario como yo, siente todavía un 15% de ilusión al ver las jodidas luces de navidad en las calles y los turrones y polvorones en el supermercado. Hemos nacido dentro de la Navidad como el pez ha nacido dentro del agua, y nuestro cerebro moldeable de la infancia se ha configurado a su imagen y semejanza. Debe haber algunas neuronas, algunas fibras nerviosas, cuya única actividad es encenderse al ver las bombillas de colores y el olor a turrón de chocolate, me juego el cuello.

Y entonces llega el 7 de enero y todo el mundo está de bajón, como si su barriga hubiese sido atravesada totalmente por el cañonazo de un bazooka y tuviera un buen boquete por donde corre el aire que da gusto. ¿Y ahora qué?, se preguntan todos. Pues a esperar como buenamente podáis 11 meses y medio al próximo chute de navidina.