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¿Qué opináis de que las niñas de 10 años se maquillen, se pinten los labios de rojo ovulación, se pongan minifalda, se les vea el tanga y lleven tacones de aguja? Si ya me disgusta que las mujeres adultas hagan eso para tratarse a sí mismas como objetos sexuales, imaginad lo que pienso sobre las niñas.

Creo que a las niñas hay que darles una oportunidad para alejarse de la prostitución. O por lo menos, dejarles decidir lo que quieren ser, sin presiones. Si quieren ser prostitutas de mayor, respetaremos su decisión.

Muñecas Monster: anoréxicas, con siluetas perfectas e imposibles, tacones, minifaldas, maquillaje abundante...

Top model infantiles, concursos de belleza, fiestas de fin de curso con bailes y atuendos a lo Lady Gaga.

Programas de televisión: Eurovisión Junior, Menuda Noche, Pequeños Gigantes, Tu Cara Me Suena Mini, MasterChef Junior...

Explotación infantil y abuso de menores legalizado. Provocación de traumas infantiles por haber quedado segundos, haber sido eliminados del estúpido espectáculo de turno o por haber sido desvirgados analmente en el backstage por algún pederasta violador oportunista.

¿Recordáis aquella canción titulada 'Antes muerta que sencilla'? Aquel mensaje profético y evangelizador que estaba esperando la humanidad para las futuras generaciones en el siglo XXI. Nadie se aterrorizó. ¿Por qué escandalizarse? Tranquilos, no había peligro de "balcanización". La unidad de ESPAÑA estaba compacta, atornillada, remachada y soldada. De Cádiz a San Sebastián, de Valencia a Badajoz, de Mordor a Pontevedra, de Huelva a Barcelona. Todos cantaban con una sola voz. ¿No buscábamos una letra para el himno nacional? Podíamos, simplemente, para ahorrarnos la adaptación, sustituirlo directamente por la canción de María Isabel. ¿Estaba contenida esta proclama en la nueva ley educativa? Nadie se ruborizó. Nadie hizo el más mínimo gesto de desaprobación. "Qué monada de niña. Qué gracia tiene" era el comentario más extendido.

Al día siguiente de la coronación de María Isabel en el festival de Eurojunior – todo un alarde del cambio progresista en TVE –, los profesores, saltándose el programa académico, el temario de la asignatura y las actividades previstas, e incluso bajándose de la tarima para confraternizar con sus pequeñas esponjas, se sentaron en el borde del respaldo de la silla de algún alumno ausentado, con los pies reposando en el asiento, y se rodearon de todos sus alumnos en un círculo improvisado. Rotos los protocolos y las frías costumbres escolares, se dirigió el Maestro a sus maquiavélicos ahijados: futuros asesinos en serie, violadores y drogadictos de nueve años y, con voz de anciano sabio, experto y curtido en mil batallas, les explicó lo sucedido el día anterior:

"Queridos niños: Si vais a ser humildes, comunes o simples, quitaos de en medio. Si vais a ser naturales, espontáneos y humanos, acabad ya con vuestra insignificante existencia. Si no os pensáis poner piercings, rastas, tatuajes; si no os pensáis maquillar ni disfrazar a la moda; si no os pensáis operar con cirugía estética; si pretendéis ser normales y corrientes, suicidaos ya y no me hagáis perder el tiempo. Sed retorcidos, extravagantes, arpías, guays y soberbios o cortaos las venas."

En colegios y guarderías (ya fueran privados, públicos o concertados; de primaria, de educación especial, o de integración), alumnos y profesores cantaban a coro el melodioso estribillo. En carnavales, en actividades prenavideñas, o en fiestas de final de curso se bailaba y se veneraba el nuevo compendio de valores y creencias, sintetizado en un simple y pedagógico aforismo: ANTES MUERTA QUE SENCILLA. Por una vez, alumnos y profesores convergían consonantes por una misma idea, desapareciendo por unos momentos la violencia escolar o las desavenencias entre generaciones.

Ni en el gobierno, ni en la oposición, ni en la Iglesia, ni en asociaciones de padres, hubo la más mínima queja. Ni el defensor del pueblo, ni el defensor del menor. Nadie. Yo solo debajo de la cama con crisis de pánico. Católicos, musulmanes, ateos, socialistas, liberales, fascistas, nacionalistas, republicanos, inmigrantes, intelectuales, analfabetos, orientadores, psicólogos, policías, sacerdotes. ¡Todos a una sola voz! : "Antes muerta que sencilla". Os aseguro que nunca hubo más igualdad, fraternidad y unidad en este fascinante país, que bajo el amparo de la Reina María Isabel Primera de Eurojunior.

No me imagino a Espinete cantando el nuevo himno generacional antisencillez. Ni a Miliki. Ni a Torrebruno. A Los Lunnis sí, megafashion y postmodernos. ¿Dónde quedó Barrio Sésamo? Que lo saquen en DVD por lo menos, por favor, para los padres nostálgicos.

Vestidas con minifalda, con la carita pintada, los labios al rojo ovulación, con collares, pendientes, tacones, escotes insinuando unos pechos aún ausentes. Imitando a Isabel Pantoja, Madonna, Britney Spears, moviéndose con sensuales y provocadores contoneos que no saben lo que significan, que sólo les ha dado tiempo a imitar, ante el gorgoteo de lágrimas de los emocionados padres que ven cumplidos sus sueños en programas de corrupción de menores. Lo mejor que les ha pasado en la vida ha sido prostituir a sus hijos.

Reconocedlo. No tenéis tiempo para jugar con ellos, no tenéis tiempo para educarlos. Estorban. Pero al mismo tiempo queréis convertirlos en las estrellas que vosotros nunca fuisteis. Queréis que sean adultos nada más nacer, aunque sea poniéndoles sujetador y tanga. Las madres los cogen de los brazos, los padres de las piernas y tiran en sentido contrario para que crezcan rápido. Los apuntan en mil actividades extraescolares para que no molesten mucho por casa y encuentren pronto ese gran talento que los disparará hacia el estrellato.

Antes prostituida que sencilla. La pedofilia no sólo consiste en tener relaciones sexuales con un niño. También es meterlo en el 'sano e inocente' mundo de los adultos. El Gran Hermano infantil llegará algún día, no lo dudéis. Resulta muy mono y gracioso ver a un niño hablando, gesticulando y tratando temas como los adultos. Resulta entrañable ver como se viola su infancia, como se corrompe su inocencia, a ritmo de pachanga musical. A nuestros niños les convendría suicidarse y no llegar a mayores.

Les hacéis agujeros en las orejas nada más nacer y les ponéis pendientes. Las madres más alternativas y guays pronto darán a luz directamente en un salón de piercings y tatuajes para hacerles un tattoo bien molón y ponerles un aro en la ceja, una vara de acero en el septum de la nariz y unas dilataciones en las orejas. Los enjauláis dentro de trajes del Real Madrid o el Barça, los vestís de nazarenos, les ponéis mantilla y peineta o les encasquetáis cualquier otro traje folclórico regional, aunque lloren, estén incómodos o corran riesgo de pincharse con algún alfiler o atragantarse con algún adorno. Les introducís toda nuestra mediocridad con un embudo, no vaya a ser que le de por tener conciencia propia y empiece a pensar por sí mismo.

Recuerdo que, no hace mucho, me crucé en el monte (cuando puedo me pillo la bici y tiro al monte como las cabras intentando alejarme del sinsentido) con un padre con dos niños pequeños, armados todos con sus motos de trial, y vi como uno de los pequeños lloraba a lágrima viva porque el salvaje de su papá le obligaba a meterse por un sitio que le daba miedo. ¿No se estarán pasando los padres en el afán de tener en su familia a un Ronaldo, Bisbal, Fernando Alonso, Dani Pedrosa o similar? "Mis hijos eran sencillos. Por eso me los cargué con la escopeta". Esta declaración ante el juez, pronto será un atenuante en los juicios por homicidio.