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La clave de la fuerza y el éxito de la dictadura mediática y publicitaria reside en que nos dejan elegir la respuesta, pero no la pregunta. Por ejemplo, creemos que somos libres e independientes porque, aunque vemos el anuncio de un coche concreto, no nos compraremos ese coche, y pensamos "ja, no me engañarán, no me compraré ese coche como un robot". Y es cierto que muy posiblemente no nos compraremos ese coche, pero sin embargo, mediante este anuncio y otros sobre coches (a menudo aunque se trate de diferentes modelos pertenecen a la misma marca o aunque sean de marcas diferentes pertenecen al mismo grupo empresarial) nos están programando sin darnos cuenta con la instrucción 'necesitas un coche, sin coche no eres nadie'.

Nos dejan aparentemente elegir el tipo y la marca de coche, pero no nos dejan elegir la pregunta, no nos permiten cambiar '¿qué coche quieres?' por la pregunta '¿realmente necesito un coche?'.

Pasaba igual con el bipartidismo y la aparente democracia. Nos daban a elegir entre dos partidos para que nos sintiéramos libres, aunque en la base los dos partidos compartían la misma esencia capitalista y los mismos vicios corruptos, pero no nos dejaban hacernos otras preguntas como '¿tenemos realmente una democracia?', '¿no será necesario un nuevo partido?', '¿es posible que el capitalismo sea un error total?'.

Y respecto a los medios de comunicación, ídem. La gente se cree libre porque puede tener la opinión que quiera sobre el asunto de moda y decir absolutamente lo que le dé la gana sobre el trending topic del día, pero ni los medios ni nosotros mismos nos permiten/permitimos cambiar el tema ni la cuestión. Nadie se pregunta: '¿realmente la polémica del día es importante para mi vida o para los demás?', '¿es el suceso del momento tan relevante o es solamente un síntoma más de entre otros muchos que sirve de cortina de humo de una enfermedad mayor que nadie nos cuenta y que no vemos?', '¿el conflicto de Cataluña realmente va a influir en mi felicidad o en la felicidad de los de mi alrededor?', '¿por qué estoy gastando tanto tiempo y energía en esta u otra polémica que ni me va ni me viene, cuando podría estar dedicándome a intentar sanear y cuidar mi pequeña parcela, mi cabeza, que es a fin de cuentas lo que puedo controlar, que es realmente donde vivo, por muy influyente que sea el exterior?'.

Por otro lado, pueden estar sucediendo en el mundo numerosos acontecimientos que van a influir directamente en tu calidad de vida y que pasen totalmente desapercibidos porque no son espectaculares, porque a los dueños del capitalismo (y también de los medios) no les interesa que se difundan o porque no son atractivos para la audiencia porque chocan con las creencias compartidas y la comodidad de la gente.

La dictadura mediática es implacable a la hora de dirigir a la gente sobre el tema que hay que tratar cada día y la clave de su fortaleza está en dejarnos elegir opciones de respuesta que tampoco son tan importantes, en vez de dejarnos elegir las preguntas, que son las que realmente determinan que encontremos o no los puntos verdaderamente relevantes de la problemática del planeta o de nuestra red mental de creencias, valores, motivaciones y necesidades para alcanzar el equilibrio, la adaptación y el bienestar duradero.