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Incomprensiblemente, TVE está marginando el baloncesto masculino en estos juegos olímpicos, pasándose por el forro su mayor audiencia, en pro del baloncesto femenino y otros deportes muy secundarios. En baloncesto masculino, sólo están echando los partidos de Estados Unidos y los de la selección española, y Brasil-España lo emitieron por La2 en una pésima calidad de imagen. Los demás partidazos, ni en Teledepore, La2 o Internet. Sin embargo, varios de los partidos de la selección femenina, por La1 y en HD para los cuatro gatos que van a verlos, y no solo eso, sino que hoy estaban dando Serbia-Australia en femenino en HD.

Ya comenté en este artículo que el físico de la mujer no es ni mejor ni peor, sino diferente, como muchos otros aspectos psicológicos. La mujer puede transmitir las mismas sensaciones que el hombre en muchos deportes: tenis, atletismo, natación... y es mucho mejor que el hombre, aunque sea en cuanto a plasticidad, en otros deportes como el voleybol, la gimnasia artística (donde le da mil vueltas a los hombres en espectacularidad y elegancia) o la natación sincronizada (donde, que yo sepa, no existe la modalidad masculina). Sin embargo, existe un abismo insalvable en fútbol y, sobre todo, en baloncesto (el deporte más exigente físicamente que existe), donde la fuerza, potencia y la velocidad juegan un papel primordial. Cuando veo unos minutos de baloncesto femenino (porque no aguanto más de unos minutos), veo a troncos con ruedas sin mucho margen de maniobra, lo que no me produce ningún placer, es más, me hace daño a la vista. Su movimiento es ortopédico, viscoso y hosco, en contraposición al masculino, que es sumamente fluido y armonioso. Las jugadoras de baloncesto se estrellan entre ellas como coches de choque y ni siquiera caen al suelo con un mínimo de elegancia. Parece como si un francotirador les estuviera disparando en la cabeza y cayeran al suelo como pesos muertos, como columnas de cemento sin extremidades. Ni mates, ni alleyhoops, ni tiros repentinos tras un paso atrás, ni reversos espectaculares, ni dribbling frenéticos, ni rectificados en el aire en una penetración... ¿Por qué tienen que darle la misma cobertura que a los hombres cuando tienen tan poco seguimiento y cuando están tan lejos en cuanto a belleza y espectacularidad? Sólo pido que tenga el reconocimiento y la cobertura que merece objetivamente, ni más ni menos. Pueden jugar a baloncesto en la intimidad, por supuesto, y puede haber una modalidad femenina, pero... ¿tienen que ser profesionales y tienen que tener contratos multimillonarios porque sí? ¿Piensan que es solo cuestión de acostumbrarse, que la diferencia obedece a la cultura o la educación y que próximamente el interés por el baloncesto femenino será el mismo que por el masculino? Si lo creen, manifiestan una ignorancia supina sobre la naturaleza humana y las reglas de la belleza. ¿Tendremos que ver en La1 en HD también los partidos de baloncesto en silla de ruedas o los partidos de tercera división regional para ciegos por esa misma regla de tres?

En natación no hay ni un solo negro. En la historia del deporte, los éxitos de los negros en el agua se pueden contar con los dedos de una mano. ¿Se trata de racismo o discriminación cultural? ¿Ha dicho alguien de poner una cuota del 35% para los negros en cualquier competición acuática? No. Los negros son diferentes a los blancos físicamente y destacan en unos deportes, imponiéndose claramente a los blancos, como el baloncesto, y son un desastre en otros como la natación. El cuerpo del negro necesita más energía para mantenerse a flote. Hay diversas explicaciones científicas para ello, no se trata de cultura. ¿Se ha planteado alguna vez una competición paralela de natación para negros? ¿Deberían echar partidos de waterpolo de negros en La1 en HD en horario de máxima audiencia, aunque se ahogaran en la piscina y tuvieran que poner un socorrista por banda? Ridículo, ¿verdad? Que practiquen la natación como ocio pero que se olviden de competir, y no se acaba el mundo. Este ejemplo vale para ilustrar el absurdo del supuesto conflicto de género y la implacable dictadura imperante del feminismo de la igualdad. Por cierto, en descargo del baloncesto femenino he de decir que el waterpolo, el balonmano o la halterofilia en cualquier modalidad son todavía más feos que el baloncesto femenino. Esos deportes deberían ser ilegales.

Mujeres del mundo: sois troncos con ruedas en baloncesto, coches de choque sin frenos y sin volante, y aún así, sois unos seres maravillosos.