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Es mucho más fácil piratear los productos culturales que el dinero, por eso nos descargamos películas, discos y libros. A mí no me importaría descargar de Internet los billetes, imprimirlos y pagar en la tienda los discos, películas y libros originales.

Sinceramente, hubiera preferido leer la noticia de que arrestan a los banqueros y que los juzgan en el Tribunal Penal Internacional de La Haya por delitos contra la humanidad, en vez del arresto de los dueños de Megaupload.

Los banqueros nos roban el dinero mediante hipotecas, crisis económicas y comisiones y los empresarios culturales nos roban el dinero cuando compramos un libro o un disco por 20 euros. El que no crea nada quiere seguir teniendo la hegemonía, el control y el dinero mediante leyes, encarcelamientos y compra de gobernantes.

Estoy de acuerdo con que se erradique la piratería cultural siempre que también se erradiquen los precios desmedidos y el abuso de poder de las grandes empresas de contenidos. Estoy de acuerdo con que se persiga la piratería cultural siempre que también se persiga la piratería económica. Hasta que llegue ese momento o hasta que no fabriquen impresoras para imprimir billetes descargados vía Emule, me seguiré descargando ilegalmente los contenidos que necesite. A quienes tengáis la posibilidad de falsificar el dinero, os grito: ¡Piratead el dinero!