burger-king

Odio al imperio norteamericano con todas mis fuerzas pero una vez cada tres meses me como un whopper con mucho ketchup y mostaza acompañado de una fría Coca-cola gigante. En el instante en que muerdo la hamburguesa emparedada y saboreo la mayonesa, el pepinillo, la cebolla y los jugos me resbalan por las comisuras y me manchan el bigote y la barba, me reconcilio con los Estados Unidos de América y el capitalismo grasiento y sangrante porque el orgasmo es de órdago.

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(Si quieres leer el texto completo, 'Me arrepiento del mañana', de venta en la web)