querer no es poder

Un síndrome de Down puede ser actor de Hollywood, presidente de los Estados Unidos, campeón mundial de ajedrez y puede ligarse a Scarlett Johansson si se lo propone. Luego, cuando se dan cuenta de la cruda realidad, se hunden porque les vendimos la moto progre de que podían conseguir cualquier cosa, y porque no les explicamos que para ser feliz, en realidad, no había que ser jugador de fútbol, actor de cine o ligarse a Scarlett Johansson.

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(Si quieres leer el texto completo, 'Me arrepiento del mañana', de venta en la web)