Me encontré a una ex por la calle. Llevaba dos cúmulos celulares independientes envueltos en piel: uno en un carricoche y otro cogido de la mano.
–Vaya, Marieta. ¡Cuánto tiempo!
Nos dimos dos besos produciendo dos fuertes chasquidos.
–Veo que te han follado a base de bien.
¿Sabes por qué discutes y no puedes callarte una y te pones muy seria y con mucho carácter y luego te sientes culpable? Porque eres muy pequeña. Y tengo que cuidarte; tengo que llamarte para cambiar tu tono de voz de apagado a otra vez espléndido y alegre. Eres muy pequeña. Tengo que cuidar de ti.
Lo reconozco. Suelo ser un tanto precipitado cuando se trata de seducir a una chica. A veces me hago el encontradizo, cuando tengo un día calmado y me sobra la paciencia para meditar la actuación. Pero otras veces, si veo a una chica que me interesa por la calle, me coloco detrás, la sigo y le doy el susto padre:
–¡ELENA, CUÁNTO TIEMPO! – La chica da un respingo y se lleva la mano al pecho.
La Rock de Lujo me pidió que escribiera una crónica del SOS 4.8 de este año. Me salió lo siguiente. No creo que lo publiquen. Copio y pego:
Suena la música del programa, suenan fuertes aplausos y un largo travelling aéreo sobrevuela las cabezas del público hasta llegar hasta la presentadora, de pie, segura de sí misma y con una sonrisa descomunal. Comienza a hablar:
Por Enrique Rubio
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