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Me arrepiento del mañana

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Un colectivo de anarcofeministas que se definen como 'Femiputas', comenzó compartiendo el artículo anterior en Twitter. Después, sus seguidores copiaban y pegaban frases sueltas del mismo y, descontextualizadas, corrían como la pólvora y me llegaba un aluvión de insultos que crecía exponencialmente. Han amenazado con pegarme, han deseado que me dé un infarto y me han obsequiado con toda clase de ofensas para responder a mis argumentaciones. También me han suspendido la cuenta de Twitter (supongo que me habrán denunciado a mansalva, pues yo he cumplido todas las reglas de Twitter a rajatabla), aunque mis respuestas a todos sus insultos siempre fueron respetuosas al máximo.

Es curioso, a los progres y a los izquierdosos se les llena la boca con expresiones como 'libertad de expresión', 'tolerancia', 'pluralidad'... pero cuando escuchan algo que trastoca levemente sus ideales, cortan la cabeza de quien sea antes siquiera de mirarle a la cara. No soportan que haya puntos de vista diferentes. No me preocupa ni voy a quejarme de todo lo expuesto, pues asumo todas las consecuencias de lo que escribo y no me asusta ni me ofende nada de lo que puedan decir las feministas o cualquier otra cárcel mental que termine en –ista. Sin embargo, sí me ha sorprendido la magnitud desproporcionada que ha alcanzado el asunto.

Mi artículo anterior consistía en un cuestionamiento de la esclavitud hacia los genes. De ahí el título y la reflexión final del texto. Es curioso que a todas las feministas radicales les traumatice el tema de los labios pintados de rojo y que, sin embargo, ninguna de ellas procese la esencia del artículo, que se resume en la parte final del texto y en el propio título: 'A los genes no les importa nuestra felicidad ni nuestra supervivencia y solo quieren reproducirse'.

Repito que me ha sorprendido mucho la gran difusión y la reacción tan agresiva de mucha gente. He escrito y escribo sobre la esclavitud hacia los genes en numerosos artículos e incluso es la esencia de 'Tengo una pistola', mi primera novela, y nunca he sufrido ningún tipo de censura o ataque violento. No entiendo qué hace tan especial a este último artículo. Lo digo con total sinceridad. Creo que en el blog hay artículos mucho más susceptibles de controversia que éste. Tal vez la gente ansía la polémica facilona. La gente tiene ganas de leer "todas las mujeres son unas putas" o "mujer tenías que ser" para tuitearlo y descargar la rabia acumulada por otros asuntos, antes que leerse un artículo de más de diez líneas.

Las palabras más suaves que me han dedicado han sido 'machista' y 'misógino'. Nada más lejos de la realidad. No van por ahí mis tiros. Al revés. A mí nunca me ha gustado la sexualización de las personas y su sometimiento inconsciente al instinto más primitivo. Nunca han sido santo de mi devoción los hombres que van enseñando músculos engordados a base de clembuterol ni las mujeres que van exhibiendo sus atributos sexuales en cualquier parte como un pavo real. En un contexto civilizado, social y asexual, prefiero relacionarme con personas antes que con sexos, porque el sexo es algo que contamina y corrompe la relación humana. Repito: hablo de contextos sociales, no en una cama con tu novio/a, en una orgía o en un local de intercambio de parejas, donde uno sabe a lo que va y no hay vuelta de hoja. Puedes estar de acuerdo o no con mi artículo, pero no veo por qué hay que poner el grito en el cielo (o el Twitter, en este caso).

Me llaman misógino y machista cuando el propósito del artículo es justamente lo contrario: la liberalización de la mujer. Precisamente los tacones, el maquillaje, los pintalabios rojos y la ropa sexy, hacen de la mujer una esclava del instinto y la convierten en un objeto sexual. (Curiosamente, el término 'femiputa' conlleva una contradicción mayúscula, pues al mismo tiempo que pretende la liberalización de la mujer, quiere también que la mujer sea una puta, es decir, que utilice o venda su cuerpo como una mercancía u objeto sexual). Tal vez debería haber hablado más del hombre para evitar el ataque fácil (de su esclavitud hacia tener éxito económico, intelectual y fuerza física para atraer a las hembras y de su coche deportivo como extensión de su falo) pero el articulo versaba sobre la belleza física y la mujer es mucho más esclava de ella, de mostrar sus atributos sexuales y su calidad genética que el hombre. Eso es algo harto demostrado. Nadie me puede discutir eso; la mujer debe estar guapa, aparentar juventud y ser sexy. Supuestamente es un requisito social aunque debajo hay un instinto genético formado por la selección sexual a lo largo de la evolución. Y además, la mujer sobredimensiona su belleza y su sex-appeal para gustar a los hombres y para competir y dar envidia a las demás mujeres. Eso de que "me pongo guapa y sexy para gustarme a mí misma" es una explicación superficial que se queda en el último nivel consciente de la cadena de motivaciones. Pues ¿para qué quiere gustarse una mujer así misma? ¿Por qué le hace sentir bien el estar guapa y atractiva? Porque así le gustará a los hombres, que querrán tener relaciones sexuales con ella, y a las mujeres, que sentirán envidia o complejo de inferioridad. Pero este segundo eslabón motivacional a menudo es inconsciente. ¿Se maquillaría, se pondría minifalda y tacones una mujer que viviera sola en una isla desierta? Como mucho, iría desnuda si hace calor, pero nunca trataría de exagerar su belleza artificialmente.

Hubo una opinión que me llamó la atención y me sorprendió sobremanera. Alguien me echaba en cara que estaba haciendo apología de la violación al recomendar a las mujeres que no vayan con minifalda, escote, labios de rojo y tacones en el caso de que no quieran tener relaciones sexuales. ¿No es una buena recomendación "no provoques respuestas instintivas si no quieres sufrir las posibles consecuencias"? Pondré un ejemplo similar para intentar esquivar los prejuicios. Es como si le dijeras a alguien: "no cabrees a los matones de la puerta del bar que está junto al gimnasio". Si uno llega y les dice algo "divertido" sobre las hormonas para ganado que utilizan o sobre su nula capacidad cognitiva y en consecuencia recibe una paliza ¿es uno responsable de lo sucedido? ¿Existe algún eximente moral basado en la supuesta "provocación" previa? No hay respuesta, es algo totalmente relativo, por mucho que se esfuercen en dirimir los filósofos y los juristas. Por eso, creo que la moralidad es un invento humano demasiado relativo, voluble y poco útil. Yo prefiero hablar de consciencia o inteligencia adaptativa. En el ejemplo de los matones de gimnasio, creo que el que recibe la paliza puede no ser el culpable desde el punto de vista moral o legal, pero ha demostrado una torpeza monumental, tal vez por inconsciencia o tal vez por ignorancia de lo que se cuece en el cerebro de un matón de gimnasio. Lo mismo sucede con una mujer que sale de noche sola con minifalda, tacones, escote y labios de rojo. Si la violan, puede que no sea culpable, pero es responsable de sus actos y ha demostrado ser una inconsciente o una ignorante. Si esa mujer tuviera información acerca del instinto sexual, tal vez no se arriesgaría de esa manera.

Mi intuición me dice que, en general, nos domina el reptil y el instinto más primitivo, a no ser que el individuo trabaje y desarrolle el neocortex y la conciencia, cosa que muy pocos individuos hacen en profundidad (a menudo ni una pizca).

De un tiempo a esta parte la ciencia viene desmintiendo muchos mitos pogres y feministas. Entra otras cosas, está demostrado que los cerebros y la programación genética de hombres y mujeres es muy diferente y aquello de que nacemos sin género e incluso sin orientación sexual, es radicalmente falso. La influencia de la genética y la proporción hormonal resulta decisiva. Podéis encarcelar a los científicos o quemarlos en la hoguera, pero la realidad no va a cambiar. La tierra no es plana por mucho que tu mente lo sea. Del fanatismo religioso hemos pasado al fanatismo progre y buenista. Parece que todo sigue igual que en la época de Copérnico y Galileo.

Las escasas personas que me han enviado argumentaciones en vez de insultos, me han achacado un reduccionismo extremo. Sé que no todo es blanco o negro, pero soy escritor de brocha gorda y me gusta poner la lupa en ciertos lugares incuestionables que tenemos tan asumidos como el aire que respiramos. Por eso el artículo no es científico (nada de lo que escribo, para eso están los científicos), aunque muchas de mis reflexiones se basen en informaciones científicas. Me interesa mas ver las cosas desde puntos de vista alternativos según lo que me diga la intuición y resaltar ciertos aspectos ocultos e ignorados antes que ser exacto o comedido.

Por Enrique Rubio

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