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Me arrepiento del mañana

musculitos

Si los musculitos que van a los gimnasios utilizaran su ejercicio para descargar cajas de camiones, para levantar andamios, para subir armarios a quintos pisos, seríamos la primera potencia económica. Menudo malgaste de energía.

Si en cada gimnasio pusieran mecanismos acoplados a los aparatos de musculación para generar electricidad, se acababa el problema de la energía renovable y el desarrollo sostenible. Energía limpia, y los deshechos en forma de heces almacenadas y sacadas por ellos mismos en pesadas cajas para cargarlas al camión de la empresa de abonos. Así podrían estar las 24 horas metidos en el gimnasio, cobrando un sueldo como generadores eléctricos, pastando Epo y esteroides anabolizantes para verse guapos e iluminando las farolas del barrio o cargando baterías, hasta que murieran de un infarto por Ganabol. Hasta que los músculos fueran tan grandes que la sangre y el aire no pudiera correr por sus venas y pulmones. Y no me imagino el hedor que debe emanar el fiambre de un vigoréxico. La cantidad de carne podrida que debe haber ahí dentro. En fin...

¡Putos simios! ¡Son comportamientos ancestrales! Obedecen a leyes biológicas que eran útiles hace miles de años. ¿A quién tienes que matar? ¡¿De qué depredador te tienes que defender?! Fuerza bruta inútil. ¡¿Vas a conseguir un trabajo a hostias?! ¡¿Vas a pagar la hipoteca a puñetazos?! ¿Vas a aprobar las oposiciones estrangulando a los demás aspirantes? ¿Vas a meter el voto en la urna con un golpetazo del brazo tan fuerte que se rompa y caigan todas al suelo? ¿Vas a solucionar los trámites burocráticos a mamporros?

(Extracto de 'Tengo una pistola', Enrique Rubio)

Por Enrique Rubio

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