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Me arrepiento del mañana

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Como la burbuja inmobiliaria, existe también una burbuja literaria. El número de escritores crece exponencialmente todos los años y el número de lectores decrece (decrece mayormente porque los lectores se ponen a escribir). Los talleres de escritura deberían ser ilegales.

Demasiada inversión en la escritura y cero en la lectura hacen que la cultura no sea sostenible. Algún día explotará la burbuja y vendrán las madres mías cuando las librerías y bibliotecas se conviertan en fosas comunes de cientos de miles de libros impolutos y muertos.

El negocio está en la escritura en sí, sin esperar a que sea leída por nadie. Los talleres literarios son como los alargamientos de pene, las dietas mágicas para la reducción de peso, los productos milagrosos para combatir la calvicie o las sesiones terapéuticas de imposición de manos de un curandero.

¿Por qué todo el mundo quiere ser escritor? ¿Por qué tú, el lector que me está leyendo, quieres ser escritor? ¿Por qué tienes en el cajón una novela de zombis sobre un mundo apocalítico con influencias de Romero, Poe y Lovecraft?

Todo el mundo te dice que tiene como mínimo una novela inédita metida en un cajón o te confiesa que siempre han querido escribir pero que no tienen tiempo. Nadie te dice que quiere ser actor o cantante o millonario, pero todos los cantantes y todos los actores y todos los millonarios sueñan con publicar algún día un libro. Ahí reside el  misterio. ¿Por qué es la culminación de toda aspiración humana? ¿Por qué el libro es una extensión del ego?

Tal vez porque es algo individual que no necesita del trabajo y mérito de otros. Depredación absoluta, darvinismo radical, colaboración cero con otros individuos. Ni iluminadores, ni actores secundarios, ni guionistas, ni montadores, ni productores, ni baterías, ni guitarristas. Sólo tu nombre en la portada. Ni siquiera un hijo tiene tu nombre y tus dos apellidos. En el mejor de los casos, sólo tiene tu nombre y tu primer apellido, pero aun así, no los lleva tatuados en la frente. Tu libro sí. Tu libro es mucho más importante que todos tus hijos y todos tus nietos juntos. Los libros viven mucho más tiempo que los niños.

Cuando tienes un hijo estás obligado a compartir tus genes con los de una mujer. A veces desconocida, a veces odiosa, a veces fea y con su material genético hecho unos zorros. Cuando pares un libro resulta un clon de ti mismo, sólo con tus genes, sólo con tus fallos.

El libro es el eterno anhelo de todo ser vivo ancestral: replicarse a si mismo sin cooperación con el prójimo.

 

(Artículo incluido en el libro 'Me arrepiento del mañana', de venta en la web)

Enrique Rubio

Por Enrique Rubio

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