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Me arrepiento del mañana

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La Rock de Lujo me pidió que escribiera una crónica del SOS 4.8 de este año. Me salió lo siguiente. No creo que lo publiquen. Copio y pego:

En mi peregrinación hacia el SOS, no paro de leer anuncios de una campaña institucional contra el alcoholismo juvenil: NO SEAS BORREGO. El alcohol provoca inestabilidad emocional, agresividad e irritabilidad. (Consejería de Sanidad y Consumo). Una consejería vecina organiza y subvenciona el SOS 4.8, un campo de concentración macrocapitalista, símbolo cultural de la globalización y la CANTIDAD y la SIMULTANEIDAD en detrimento del disfrute y el bienestar psicológico de la población, en donde se promueve y se insta al individuo a beber sin parar y cuyo patrocinador principal es la bebida alcohólica Estrella de Levante.

En los aledaños del recinto: gafapastas, el sombrerito retro del abuelo, piercings, tatuajes, peinados británicos y morritos de color rojo (Todo muy murciano). Una muchedumbre de seres humanos en busca de la individualidad, la diferenciación y la exclusividad cool, que al reunirse todos en un mismo lugar forman una masa perfectamente homogénea, programada y perfectamente definida.

Nada más entrar, unos estrépitos como explosiones de bombas, me tiran de espaldas y busco con la mirada alguna trinchera. Es el SOS Club, estratégicamente ubicado en el centro del recinto, en donde un ejército de djs se irán sucediendo para garantizar que la jodienda llegué al último rincón durante las 24 horas del día e interfiera en todos los conciertos del programa.

Empiezan los conciertos en DOS escenarios A LA VEZ. Si no pegas tu oreja al altavoz de tu escenario elegido (con el peligro de que te estallen los tímpanos), corres el riesgo de escuchar un grupo de 4 guitarras, dos baterías, dos bajos y dos cantantes; todos peleados entre ellos. Quizá la música del siglo 21 sea más una guerra que una cooperación instrumental.

Yo soy un melómano y para mí la música es sagrada. "Esto no se hace", me quejo en silencio. Nadie presta atención a la música, venga ésta de donde venga y sea ésta fruto o no de una colisión de ondas que viajen en sentidos opuestos. La gente imita los movimientos de sus ídolos y finge estar pasándolo de muerte y pega intermitentes y mecánicos lingotazos a su copa o cerveza Estrella de Levante, bien por adornar la pose o bien por salir de allí lo antes posible a lomos de la inconsciencia, rebelándose contra la campaña NO SEAS BORREGO. De vez en cuándo, algunos meten la boca en el pabellón auricular del compañero para intentar comunicarse, por aquello de la diversión, del desenfado y de nuestra supuesta parte social. ¿Dónde está la Acción Artística y la Reflexión que promete el cartel? Todo el mundo hace fotos sin parar de todo lo que pasa alrededor o graban las actuaciones en video, pendientes de una pantalla en vez de la Realidad Real. Algunos navegan por internet en sus móviles y consultan su correo o actualizan su perfil diciendo lo bien que se lo están pasando. Quizá un festival de música sea sólo una excusa para tener algo nuevo que meter en tu facebook.

Nunca puedes "escuchar" un concierto completo, pues antes de que termine el grupo del escenario 1, ha empezado el concierto en el escenario 2, y cuando estás intentando pillar alguna melodía de entre el griterío de la marabunta en el escenario 2, ya ha empezado el nuevo grupo en el escenario 1. Las idas y venidas del rebaño están así garantizadas, para que no se te apalanque el personal y para rentabilizar al máximo el tiempo, mucho más que oro: sueldos por horas de camareros, técnicos, vigilantes...etc...

Racionamiento de comida y agua, colas kilométricas, hacinamiento, letrinas rebosantes y encima con la obligación de sonreír y pasarlo bien, sin escapatoria posible, amordazado por los colegas y soportando una tortura sonora de grupos que no conoces ni falta que hace y que están deseando tocar lo antes posible y largarse echando hostias de aquella catástrofe humanitaria. Además, este año por fin hay un muerto. El SOS 4.8, como los Sanfermines, tendrá ese punto trágico que necesitaba para ser considerado Fiesta Nacional.

¿No será quizá al revés, excelentísima Consejería de Sanidad y Consumo? ¿No será quizá el efecto en realidad la causa? ¿No será quizá la inestabilidad emocional, agresividad e irritabilidad que produce el SOS la que te lleva a emborracharte sí o sí? Ambas consejerías, Sanidad y Cultura, deberían reunirse de vez en cuando para coordinar sus proyectos.

La madurez llega cuando te das cuenta de que el FIB, el Sonar, el Viñarock...etc...son campos de concentración que deberían estar prohibidos por Amnistía Internacional, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU y la Convención de Ginebra. Y si no, ¿por qué el 90% de los festivaleros toman drogas? ¿Acaso no hubieran tomado drogas en Auschtwitz si hubieran tenido?

No obstante, a diferencia de Auschtwitz, nadie quiere salir y todos quieren entrar (aunque te maten); sin coerción alguna. Ese es el triunfo del nuevo totalitarismo de la segunda mitad del siglo 20 y principios del 21, tal y como vislumbraba Aldous Huxley en el prólogo de Un Mundo Feliz.

Al chico muerto le ha llegado la madurez demasiado temprano y de sopetón. Yo también me hubiera suicidado. La autopsia confirma que era el único individuo sobrio de todo el festival. Se dio cuenta que no estaba obligado a permanecer allí y huyó de los bombardeos. Salió corriendo del campo de concentración en línea recta y se tiró al río en medio de una andanada de zambombazos in crescendo proveniente de varios djs, al creer que lo estaban acribillando desde varios frentes a la vez.

 

(Artículo incluido en el libro 'Me arrepiento del mañana', de venta en la web)

Por Enrique Rubio

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