Blog

Me arrepiento del mañana

fuegos-artificiales

Acabo de llegar de un viaje por el País Vasco. El primer día estuve en Bilbao y me encantó. El puente de La Salve, la ría, el Guggenheim, el casco antiguo... todo me gustó, excepto una cosa: el requeteputísimo puente del requeteputísimo Calatrava. Menuda metida.

Bilbaínos, decidme por lo menos que lo pusisteis antes de que Valencia, Sevilla, Zaragoza y Murcia se infestaran de calatravas. Decidme que no sabíais que se iba a convertir en tendencia garrula. Y además, con su moqueta añadida posteriormente para que la gente no se mate de un resbalón. ¿Cómo se atrevió a poner un puente con suelo resbaladizo en una ciudad donde llueve todos los días? Y si ya le informaron en alguna ciudad anterior de que el personal se rompía la crisma con su vanguardista propuesta, ¿cómo siguió poniendo el mismo puente con el mismo suelo allá por donde había peperos y sociatas babeando por sus obras? Porque con el puente de Murcia pasó exactamente lo mismo. Que en Murcia no llueve casi, estamos de acuerdo, pero ¡¿en Bilbao?! En fin, ese puente en Bilbao me produce dentera, pues rompe el paisaje completamente, es como un tumor que agrieta todo lo demás en varios kilómetros a la redonda. Estéticamente no pega con nada, ni con el puente de La Salve, ni con el Guggenheim, ni con el paseo ni con la idiosincrasia vasca. ¿No podrían quitarlo aunque fuera con 500 kilos de amonal? Por la noche, cuando no pase nadie. Ese puente es un símbolo de la España profunda. Peor que el yugo y las flechas, una estatua de Franco o el toro de Osborne. Ya no es cuestión de independencia o nacionalismo vasco, es cuestión de no ser igual de casposo y borrego que el resto de España. ¿Cómo es posible que Calatrava se corriera en los anos de los bilbaínos y los nacionalistas vascos con tanta desfachatez e impunidad? Que yo sepa, quien ha gobernado siempre en Bilbao ha sido el PNV. Todos los argumentos a favor del nacionalismo vasco se me vinieron abajo al ver el dichoso puente de los cojones. A partir de ahora, cualquier queja, reivindicación o súplica que oiga por parte de los peneuvistas me la pasaré por el forro. Lo de Calatrava no tiene perdón de Dios.

Pero la historia no acaba ahí. Busco en Google 'Bilbao Calatrava' y resulta que el figura también es el culpable del aeropuerto, donde la gente se mojaba en la zona de espera porque estaba a la intemperie y 7 años después cobró de nuevo por hacer las reformas, que costaron solo 3,3 millones de euros. No puedo entender cómo este tío se la metió doblada tanto a fachas y sociatas como a nacionalistas y, no sólo eso, sino que además los políticos, avergonzados por no entender de arquitectura y arte, le pedían por favor si el señorito podía arreglar el desaguisado con alguna nueva genialidad. No me entra en la cabeza. ¿Babearán los abertzales también con San Calatrava? ¿Le habrá encargado Bildu ya algún nuevo proyecto para Guernika, Hernani o Rentería? Ya no sé qué pensar.

En fin, voy a intentar continuar con mi Diario de Viaje, si Calatrava me lo permite. (Dios, me gustaría encontrar una ruta turística en donde no te encuentres con ninguna de sus obras. ¿Es posible, aunque viajes en zigzag?) El segundo día estuve en San Sebastián, muy bonita, aunque sea una copia descarada de París. Ambas son ciudades de aristócratas y ricachones, algo que no termina de hacerme gracia, pero hay que ver de todo. No puedes estar viendo siempre miseria y estrecheces. Para eso sales de tu agujero, para ver otras realidades. Cuando llegué a San Sebastián eran las Fiestas y por la noche presencié el castillo de fuegos artificiales más impresionante que he visto en mi vida. Cuando empezó la traca final, atronadora y apocalíptica, pensé que los fuegos artificiales eran el atentado hecho arte. No seáis mal pensados; la pirotecnia no corría a cargo de los vascos ni de los etarras sino de la empresa valenciana Pirofantasía. Los valencianos, esos sí que entienden de pólvora y explosiones. Miedo me da que algún día surja una banda terrorista en Valencia.

Entiendo perfectamente que la mitad de los vascos (más o menos, no me pidáis que haga un referéndum para esta mierda de post) no quieran ser españoles. La marca 'España' da nausea. A mí me parieron en Murcia y tampoco me siento español. El problema es que tampoco me siento murciano y la independencia la exijo para mí mismo. Me desagrada ver a cualquiera que no sea yo, sobre todo si intenta comerme la oreja para que me sume a su dictadura mental. Debería cargarme a todos los seres humanos que me avasallan con sus ideas y sus intentos de persuasión, sean de donde sean. Pero son tantos que al final no mato a ninguno. Sonrío, hago como que estoy de acuerdo con sus argumentos e ideales y después, cuando me doy la vuelta, vomito en la papelera más cercana todo lo que me han dicho.

Una de las cosas que más me gustaron de Bilbao es que no había ni un solo mendigo en toda la ciudad. Cuando digo ni uno es ni uno. Cero. Estamos todos de acuerdo en que los pobres y los mendigos de vocación tienen derecho de desempeñar su pobreza y su mendicidad, pero en Bilbao pensarán que si lo hacen en otro 'país', mejor. Seguramente el ayuntamiento de Bilbao les pague a todos un billete con destino a Murcia, pues el levante está infestado de indigentes molestos y avinagrados y no puedes dar dos pasos sin que te avasalle un regimiento. De este modo también quisiera yo ser independiente; barriendo lo feo para el país del que te quieres desligar.

Tampoco vi en Bilbao a proselitistas de tropecientas ONG ni recogidas de firmas ni gente endosándote periódicos gratuitos, casi más molestos que los mendigos. La normativa local de prohibir que alguien te de el coñazo cuando te das un paseo me parece algo digno de una civilización superior (superior que decae a mediocre por culpa del puto Calatrava).

Además de Bilbao, también estuve en Vitoria, Guernika, Elantxobe, Bermeo, Plentzia y Mondragón. Me hizo gracia 'Arrasate' como nombre en euskera para el pueblo de Mondragón. ¿No era lo suficientemente ruda y brutal ésta última? ¿No cumplía como nombre vasco? Claro, al tener que buscar una palabra más bestia y amenazante, lo tuvieron difícil. 'Arrasate' suena a territorio post apocalíptico, como si el dragón le hubiera echado una gran bola de fuego y lo hubiera dejado todo hecho cisco.

De todas formas, pese al puente y el aeropuerto de Calatrava, si tuviera que elegir entre vivir en España o en el País Vasco, viviría en el País Vasco cincuenta mil veces. Y si tuviera que elegir entre ser español o ser vasco, preferiría ser vasco un millón de veces, aunque sólo sea porque tienen el carril bici o porque están más cerca de Oviedo.

Por Enrique Rubio

Recibe entradas en tu mail

Archivo blog

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player