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Me arrepiento del mañana

aespermatozoide con ovulo

Los protocolos del ébola para prevenir la estupidez humana han sido ineficaces. El virus debe mejorarlos y hacerse mucho más virulento para acabar con esta epidemia humana cruel y estúpida que rompe y corrompe todo lo que toca.

"Mariano, ¿traemos al misionero enfermo?". "Por supuesto, curar a nuestro misionero en 'el hogar' da buena prensa" (aunque el hogar lo hayamos hecho trizas a tijeretazos y esté en peor condiciones que una chabola en Somalia) "¡Que lo traigan, un par de huevos! ¡Esppaña puede con todo! Les ponemos a las enfermeras bolsas de Carrefour en la cabeza, que todavía son gratis, y palante."

Entonces una pobre enfermera voluntaria se contagia de ébola. Un gordinflas fachoso, clasista y prepotente la llama tonta y mentirosa como si estuviera en el plató de Sálvame Deluxe y encima le tenemos que dar las gracias por presentarse, pues nos está haciendo un favor, él ya tiene la vida resuelta. Una ministra no sabe dónde meterse porque ésta sí que es tonta rematada. En un debate televisivo llevan a un experto microbiólogo a punta de pistola y el pobre dice que no tiene ni la más remota idea del comportamiento del virus y de cómo ha podido contagiarse la enfermera, a pesar de la enfermiza insistencia del presentador en sacar algo vendible aunque sea con sacacorchos. ¡Que siga el SHOW! En el Telediario muestran una y otra vez cómo ha de ponerse correctamente el maldito traje especial (o espacial). ¡A mí no tienes que decirme cómo se pone, díselo a los dirigentes sanitarios y a los enfermeros, gilipollas!

El estado de la enfermera se convierte en lo más importante del universo y ya no hay más noticias. Una cortina de humo sobre otra cortina de humo que ya empezaba a ser problemática para el gobierno. "Ahora lo más importante es que se recupere la enferma", aunque horas antes le hayan endiñado el muerto (es decir, le hayan endosado su propia desgracia y le hayan aconsejado que se abrace tanto como pueda y que se levante en peso con sus propios brazos, que se cure pronto para que, sana y salva, la metamos en la cárcel por un delito contra la salud pública). Los medios anhelan su muerte y propagan toda clase de rumores y falsedades. "Casi, casi, ya está casi..." Nosotros la necesitamos muerta para nuestro titular: PRIMERA VÍCTIMA MORTAL DEL ÉBOLA EN ESPAÑA.

De repente, para todos los españoles y tres cuartas partes de los europeos, el ébola se convierte en la máxima preocupación: para los cancerosos terminales, para los obesos con el colesterol por las nubes y varios infartos a sus espaldas, para los que acaban de despertar de un coma ("¿Para esto me despierto? ¡Qué terror, quiero volver a mi coma!") y hasta para los que han intentado suicidarse varias veces sin éxito. Todos conectados Internet y la televisión para conocer lo que ha sucedido en los últimos 5 minutos; si algún político ha dicho alguna nueva idiotez o si, como todos los medios desean, se expande el virus por España y Europa de una vez por todas. Ya que la selección de fútbol no gana, que volvamos a ser los primeros en algo y que tengamos por fin una influencia internacional.

Tenemos miedo al ébola aunque en realidad deberíamos tener auténtico pánico a las atractivas presentadoras, a los entrañables y dicharacheros reporteros y a todos los medios de comunicación, pues para todos estos virus no hay protocolo alguno y propagan el morbo y la mezquindad más rápido que el dengue o la malaria.

Tal vez el ébola sea el protocolo se seguridad activado por el planeta contra la epidemia homo. El espermatozoide y el óvulo humanos son dos virus que, gracias a la simbiosis, corrompen y devastan todo lo que pillan cerca. Os pongo una imagen del momento de la infección. Evitad que se junten, os lo suplico, utilizad el protocolo que queráis: de latex, químicos o físicos. Y masturbaos: por separado son inocuos.

Por Enrique Rubio

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