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Me arrepiento del mañana

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Hace un tiempo me encontré con este post en Facebook:

"Siempre me ha molestado el trato que los medios de comunicación dedican en el deporte a los hombres. Las mujeres no existen, salvo cuando cosechan grandes triunfos, y la retribución es de echarse a llorar... Cuando la selección de futbol femenina absoluta marcho al campeonato del mundo el pasado año, viajaban con dietas diarias de 30€. ¿Nos imaginamos a un Sergio Ramos del Madrid o Busquets del Barcelona con algo parecido Esta iniciativa es una más que busca remover, para que la equidad se vaya imponiendo y podamos informarnos también del otro 50% de personas que practican deporte en peores condiciones que los hombres."

 Y a continuación añadía un enlace en Change para firmar la petición titulada "Queremos paridad de noticias de deportes en los Informativos de TVE". Entonces me puse a escribir lo siguiente:

El cuerpo de la mujer y sus posibilidades físicas, tanto en movimientos como en potencia, son muy diferentes respecto a las de hombre. Ni mejores ni peores; diferentes. Esto se traduce en que hay deportes en donde las mujeres están muy por debajo en cuanto a plasticidad o belleza estética y por eso los hombres tienen muchísima mas audiencia y seguidores en sus respectivos deportes.

"Importa más si alguien le regala un pijama a Messi que cualquier éxito femenino". (Anna Cruz, jugadora de baloncesto y campeona de la WNBA junto a su equipo Minnesota Lynx).

En el baloncesto o el fútbol, para decirlo sin paños calientes y con algo de exageración humorística, las mujeres parecen coches de choque o pollos sin cabeza dándose topetazos, y estéticamente resulta algo feo a la vista, o por decirlo de otra forma, bastante menos bello que en la modalidad masculina. En baloncesto, por ejemplo, las mujeres no pueden hacer mates, y mucho menos alley hoops, dos de las jugadas más espectaculares y bonitas del baloncesto. Su velocidad y habilidad para las fintas, los saltos, las piruetas en el aire, los cambios de ritmo, los cambios de dirección o las diferentes posibilidades del bote del balón, está a años luz del hombre. Conozco bien este deporte porque fui jugador de baloncesto. Durante muchos años entrené en el mismo pabellón que un equipo femenino y, debido a mi fanatismo por este deporte, he visto también bastantes partidos de mujeres. Como anécdota, contar que cuando jugaba en el equipo de cadetes de mi ciudad, jugábamos amistosos con un equipo femenino senior, nos sacaban unos 6 años de media y les ganábamos de paliza. Luego existen otros deportes en los que las mujeres sí consiguen provocar sensaciones similares a las del hombre, como el tenis (personalmente prefiero el tenis femenino), el voleibol (diría que incluso es más estético y elegante el movimiento de la mujer en el voleibol, más estilizado, menos robótico), el atletismo (pese a que sus marcas sean muy inferiores a las del hombre). Incluso en el tenis de élite no es del todo descabellado un enfrentamiento entre un hombre y una mujer, aunque el hombre siga teniendo ventaja por su mayor potencia en los golpes. Y también hay deportes, como la gimnasia artística y rítmica o la natación sincronizada en los que las mujeres están a años luz de los hombres en cuanto a plasticidad, espectacularidad y belleza visual. La gimnasia artística femenina, por ejemplo, es uno de los deportes más retransmitidos y vistos en los juegos olímpicos.

Cuando se dice, desde los sistemas de creencias del feminismo de género, que no se le da visibilidad en los medios al deporte femenino, que está marginado porque la sociedad es machista, creo que, además de falso, parte de varias premisas totalmente equivocadas, ya más que superadas por la comunidad científica y la psicología seria. Si algo bueno tiene el capitalismo en los medios de comunicación es que se basa estrictamente en la audiencia y en la rentabilidad. El capitalismo es ciego y a éste le da igual el contenido. Por ejemplo, si un canal claramente izquierdoso o antisistema tiene audiencia, no va a cambiar ni un ápice su contenido y va a seguir explotando al máximo esa línea ideológica, aunque el grupo empresarial al que pertenezca sea mucho más afín a la derecha y el neoliberalismo más despiadado, véase el caso de la Sexta, por ejemplo. En el caso de la música, la gran promoción que hacía Sony Music de 'Rage against the machine' o 'System of a down', que pese a ser investigados por la CIA como grupos antisistema potencialmente peligrosos para la sociedad, ganaron varios premios grammy (premio que suele dar la industria a artistas que han cosechado un gran éxito comercial), en concreto, por la canción B.Y.O.B. de System of a down, cuyo acrónimo significa 'Bring your own bombs' ('trae tus propias bombas', una crítica feroz a la guerra de Iraq), dan una clara muestra de que si algo vende como churros, el capitalismo le pone una alfombra roja y le hace una reverencia, aunque sus objetivos sean destruir el capitalismo. Cuento todo esto porque, si el futbol o el baloncesto femeninos tuvieran algo de interés en la población, no dudéis de que los medios y las empresas sacarían tajada de ello y lo explotarían hasta la última gota.

Entonces surge la tentación de decir que a la gente no le interesan esos deportes porque se les ha educado para que amen el deporte masculino, pero hay muchos casos de gran repercusión mediática debido al interés de la población por deportistas mujeres. Y cuando algún evento deportivo femenino genera interés, audiencia y beneficio económico, está más que demostrado que le han dado y le dan la misma cobertura que al masculino.

Ejemplos. Recuerdo perfectamente cuando se paralizó el país para ver la final de Roland Garros entre Arantxa Sánchez Vicario y Steffi Graf, un partido legendario. ¿No se le dio bombo a esa final? ¿No siguieron después los medios de comunicación retransmitiendo los partidos de tenis femenino, dando noticias en los telediarios y siguiendo las carreras de Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez en detrimento del tenis masculino? Ellas fueron quienes hicieron que de repente el tenis fuera interesante en España. ¿No se le ha dado un bombo internacional similar al tenis masculino a mujeres tenistas como Steffi Graf, Chris Evert, Martina Navratilova, Mónica Seles, María Sharápova o las hermanas Venus y Selena William? Entonces, si nos han educado en el machismo más absoluto, ¿cómo se explica el éxito de audiencia (espectadores hombres y mujeres) en algunos deportes en su modalidad femenina? ¿Por qué el tenis femenino recibió y recibe tanta atención? Porque el juego de la mujer en el tenis es similar al del hombre en espectacularidad y belleza estética. Una mujer puede realizar los mismos golpes y resulta igualmente espectacular, aunque no tenga la misma fuerza física.

Más ejemplos. ¿No se le ha dado bombo ni cobertura a Carolina Marín, la jugadora española de badminton? Jamás se le había prestado atención a ese deporte, más que marginal, hasta que llegó ella. El primer partido de badminton que vi en mi vida fue gracias a Carolina Marín, retransmitido por Teledeporte, un verdadero espectáculo, y ya pueden venir mil hombres jugadores de badminton que es posible que no le lleguen ni a la altura de la suela. Otra deportista que hizo que mucha gente le prestara atención a una disciplina poco seguida fue la legendaria Yelena Isinbáyeva, que no solo provocó que se visibilizara el salto con pértiga femenino, sino que eclipsó por completo a la modalidad masculina durante su reinado. Que se quitara cualquier hombre de en medio cuando estaba ella en la pista. Que se quitara incluso Serguéi Bubka si hubieran coincidido en el tiempo. Yelena era todo emoción, carisma, heroicidad, superación constante, elegancia y belleza estética en movimiento. ¿Protestó algún hombre o algún colectivo de hombres por una supuesta discriminación mediática? ¿Protestan los hombres que quieren practicar natación sincronizada y no les hacen ni caso los medios? ¿Protestan los gimnastas masculinos porque se les da más cobertura a las mujeres en su disciplina? ¿Protestan los blancos en la NBA porque los negros están mejor dotados para el baloncesto y son mayoría en todos los equipos?

Por tanto, no es cuestión de machismo, ni de 'cultura pariarcal' y otros eternos mantras ilusorios. Se trata sólo de que mujeres y hombres no somos iguales, y eso no nos hace mejores ni peores, simplemente diferentes, y la asimetría no debería ser ningún pecado mortal. Pretender que hombres y mujeres hagan exactamente lo mismo al 50%, que sean cortados por la mitad con precisión de cirujano y que sean cubiertos por los medios con la misma frialdad para alimentar a una ideología fanática, es cargarse la riqueza de que existan dos sexos diferentes tanto física como psicológicamente y es tratar a la mujer como si fuera una discapacitada a la que hay que darle facilidades. Curiosamente, las feministas de género, normalmente integradas en ideologías izquierdosas más amplias, apelan a la riqueza de la diversidad cuando se trata de hablar de razas o nacionalidades diferentes, pero esto parece ser un problema cuando se trata del género masculino o femenino. Pretender que en todos los deportes haya paridad en la cobertura mediática solo responde a dicha ideología sin ninguna base científica, totalmente alejada de la realidad y que obedece a una idea de justicia muy sesgada pues... ¿tiene que retransmitirse un deporte para que sea digno? ¿Tiene que ser famoso? ¿Qué problema hay en que las mujeres jueguen al fútbol y al baloncesto aunque esos deportes en la modalidad femenina no tengan una gran cobertura mediática, no sean tan interesantes para el espectador como la modalidad masculina o no generen beneficios económicos? ¿Tiene que existir la profesionalidad y los contratos multimillonarios en esos deportes para que sean respetados? Por esa misma regla de tres, tendríamos que tragarnos a la fuerza partidos de baloncesto en silla de ruedas o de fútbol para ciegos en vez de poder ver la final de NBA o la final de la Champion Laegue. Y si hay un deporte más feo y ortopédico que el baloncesto femenino, ése es el del baloncesto en silla de ruedas, que puede ser súper divertido y bello para el que lo practica, pero horroroso para el que lo ve. ¿Tenemos que tragarnos un partido de fútbol para ciegos para mostrar nuestro respeto a la ceguera aunque ni ellos mismos puedan verse por la tele dándose todavía más topetazos que las mujeres?

Esto me lleva a hablar de un tema similar al de la supuesta marginación mediática de la mujer: la discapacidad. Por muy buenista y políticamente correcto que sea poner las paraolimpiadas en televisión, las audiencias de estas retransmisiones son totalmente ruinosas y sólo se las puede permitir la televisión pública, por aquello de dar buena imagen, ser políticamente correctos y mostrar un presunto respeto o condescendencia con la discapacidad. Jamás un canal privado va a invertir un euro en el deporte paralímpico. Todos estamos de acuerdo en que los discapacitados de todo tipo tienen derecho a practicar deporte y que deben tener las mismas oportunidades para hacerlo, pero ¿alguien de nosotros, por muy comprometido que esté con los derechos de los discapacitados, se ha puesto a ver a propósito un evento paralímpico, un partido de baloncesto en sillas de ruedas o un partido de fútbol sala para ciegos totales? Hasta los mismos jugadores de baloncesto en silla de ruedas preferirían ver antes un partido de la NBA con Lebron James y Stephen Curry. Y no pasa nada. No hay por qué poner el grito en el cielo. Porque con tanto buenismo y tanta reverencia por la discapacidad, parece que es una bendición ser ciego, sordo, no poder andar o ser un retrasado mental y podemos llegar al extremo de que los gobiernos obliguen a poner partidos de discapacitados por televisión en los principales canales en horas de máxima audiencia, obligando a crear una liga super millonaria en el Estado, marginando al deporte de los 'capacitados', y que el personal empiece a autolesionarse, amputarse extremidades, echarse ácido en los ojos o practicarse lobotomías con tal de poder alcanzar el sueño de ser una estrella del deporte.

Lo mismo podría pasar con el deporte femenino si obligamos a los medios a darle una cobertura que por sí mismo no consigue. Numerosos hombres podrían optar por amputarse el pene y los testículos y cambiarse de sexo para poder ser una estrella del deporte. Y creo, sinceramente, que no hay necesidad de ello.

Nota aclaratoria. No confundir el feminismo de género con el feminismo de la igualdad de derechos y oportunidades, con el que estoy de acuerdo, por supuesto. Si una mujer superdotada jugara igual que Messi o Michael Jordan o demostrara que puede jugar al nivel que exige una determinada competición masculina, debería poder jugar en ella aunque sea una mujer, junto con los hombres. Al mismo tiempo que no comparto las ideas del feminismo de género, creo que en cualquier profesión debe hablarse de personas, no de mujeres u hombres. ¿Por qué no puede haber un equipo de baloncesto o fútbol formado por 10 hombres y 2 mujeres, por ejemplo? Sin cuotas, claro, sólo mirando la competencia de cada uno. Si no hay ninguna mujer que esté a la altura, no pasa nada, todo hombres.

Por Enrique Rubio

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