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Me arrepiento del mañana

przechwytywanie

El otro día me metí en un foro de suicidas y me encontré estos comentarios:

Busco a alguien que sea hombre o mujer y que quiera pasar sus últimos minutos de vida a mi lado. Soy de Madrid, tengo todo listo, lugar y método. Si no encuentro a alguien, lo haré solo.

Hola. Me sugirieron la idea de un compañero de suicidio. Si están interesados, escríbanme.

Hola a todos. Busco a un compañero de suicidio porque el anterior me dejó plantado.

Hasta para suicidarse es difícil quedar en el exterior. Estamos muy incomunicados. Y además, la gente es super irresponsable. ¿Puede haber algo peor que te deje plantado tu compañero de suicidio? Desde luego, es para cortarse las venas.

 Hola. Soy inmigrante sin papeles, no tengo dinero y quiero suicidarme. Yo no tengo idea de como hacerlo. Creo que un cazo de pastillas de valium y un trago de vodka con naranja valen, pero no tengo dinero y además el valium se consigue con receta.

Hasta para suicidarse dignamente hay que tener dinero y los papeles en regla.

Hola, busco compañero de 15-20 años para el suicidio.

Hasta para suicidarse con exigencias. ¿Tiene que ser guapo, inteligente y cariñoso, amigo de sus amigos, sincero y que te haga reír? En ese caso, propongo:

Busco lolita de 18 años con labios carnosos, rasgos simétricos, cuerpo escultural, tetas tiesas como estoques y medidas 90-60-90 para asfixiarnos en un coche con una manguera conectada al tubo de escape.

Hola, todavía no me he suicidado pero al menos lo intento.

Lo importante es la perseverancia, el esfuerzo y el entrenamiento en cualquier empresa vital.

Yo si lo hago es sola y sin hacer amigos.

Eso no está bien, hay que ser sociable. Nueve de cada diez psicólogos recomiendan suicidarse con otros suicidas. Es mucho más saludable.

Como veis, no es nada fácil suicidarse, y más de uno se raja por pereza, por comodidad y por no querer poner de su parte.

Os estaréis preguntando qué hacía yo en un foro de suicidas. Lo confieso, busqué foros de suicidas para ver si me animo. He perdido un poco la esperanza de conseguirlo. Necesito que alguien me contagie su entusiasmo por matarse. Estoy un tanto desanimado e incluso apático respecto a este tema. Desde el punto de vista del diagnóstico clínico, podría decirse que padezco una abulia suicida. Necesito una gran dosis de optimismo, de positividad, de esperanza. Llevo toda la vida intentando matarme, pero es muy frustrante. A los seis años lo intenté con una sobredosis de pastillas juanolas con nocilla, pero nada de nada, cerraba los ojos y apretaba los músculos persiguiendo la muerte pero no me moría ni siquiera un trozo.

Después la cosa no mejoró mucho. Si me ahorco con una cuerda me agobio y no puedo respirar; si me trago un vaso de lejía me tomo un almax porque me da acidez... ¿Tirarme por la terraza? Me da vértigo con solo subirme a una silla. A veces he intentado pincharme las venas con un abrelatas, pero me puedo hacer daño, es peligroso y me mareo si veo sangre. Es desesperante. Volviendo a la lejía, cuando me tomo un sorbo ya estoy llamando al Instituto de Toxicología, lo pone en las instrucciones de la botella, y es bastante estresante, sobre todo porque odio hablar por teléfono y odio todavía más hablar con desconocidos.

Un día me puse al lado de la rueda de un coche aparcado en la acera esperando a que viniera el dueño y me pisara la cabeza cuando le diera marcha atrás. Tenía la cabeza al lado del bordillo y mis pies miraban hacia la carretera, totalmente recostado. De repente alguien aparcó en doble fila, me pisó los dos pies y me los tuvieron que escayolar. El tema del tráfico está fatal, nadie respeta las normas circulatorias.

Últimamente me he pasado a las muertes agonizantes, a las enfermedades terminales. Intento contagiarme de cualquier enfermedad, voy por los parques pinchándome con todas las jeringuillas que veo, aunque enseguida me echo alcohol, no se me vaya a infectar la herida. Me raspo los lunares a ver si me entra un cáncer de piel; meto la cabeza en el horno pero me quemo y la saco. Hace poco tuve por fin valor y cogí el coche y me estrellé contra un quiosco de golosinas. El airbag me salvó, pero el gas inflamable que lleva me quemó toda la cara y ahora parezco una cerilla y tengo el pelo chamuscado. Y es que un día me va a pasar algo verdaderamente grave con el tema del suicidio. Podría incluso morirme.

Por Enrique Rubio

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