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Me arrepiento del mañana

Loteria07

He conocido ateos que creen más en la lotería navideña que los católicos en la virginidad de la Virgen.

He conocido a gente súper izquierdosa que lleva toda la vida criticando duramente a la Iglesia y a los 'borregos ignorantes que se dejan engañar' por ésta o aquélla religión pero llevan toda la vida comprando lotería, no sólo navideña, y jugando a la quiniela y haciendo apuestas todos los fines de semana hipnotizados por los anuncios de televisión de Cristiano Ronaldo.

Gente que tira el dinero sin saber (o sin querer saber) que hay más posibilidades de que te caiga un rayo que de ganar en un juego de azar. La lotería, por si no lo habéis pensado, es la antítesis del reparto de la riqueza, la equidad, la justicia y la ética, bastante poco izquierdoso, y además basa su poder de hipnosis en la dictadura de la ilusión y el sueño, en la creencia falsa y super endiosada de 'quién la sigue la consigue'. Luego cuando llega el día de alguna tradición pagana, igual de dictatorial y fanática que cualquier rito religioso como la Nochevieja, el Día de San Valentín, el Día de la Madre, el Día del Padre, Halloween, el Día de los Reyes Magos (pagana, aunque tenga origen religioso), estos feroces críticos de la Iglesia se entregan a ellas como si les estuvieran apuntado con una pistola en la sien y no se permiten pensar que quizá podrían hacer algo que les satisficiera más.

Gente súper izquierdosa y 'comprometida' que para expresar el afecto siente la imperiosa necesidad de comprar regalos en las franquicias de moda, demostrando ser un súbdito ejemplar del capitalismo consumista. O adolescentes y jóvenes con camisetas del Che que piensan que el ocio sólo consiste en salir de baretos y emborracharse y si les propones que hay más opciones y que pueden elegir se quedan más bloqueados que el Windows 3.11.

He conocido ateos y agnósticos muy críticos e indignados con la religión opresora, alienante y manipuladora pero que matarían por su club de fútbol o que sufren auténticos berrinches cuando pierden sus equipos y cuando se emparejan sienten la obligación de casarse, pedir una hipoteca para montar un bodorrio de quinientos invitados, aunque la boda por lo civil, eso sí, aunque con trajes que cuestan un ojo de la cara. Lo civil, como si el Estado no fuera igual de manipulador, sectario y alienante como la religión.

También he conocido gente súper 'revolucionaria' y 'libre' que pertenecía a un partido político cayera quien cayera, aunque éste se dijera de izquierdas e hiciera políticas de derechas, aunque estuviera totalmente maniatado por los poderes económicos, aunque obviara a sus militantes y organizara un golpe antidemocrático en su cúpula. Ni aunque su partido hubiera acordado con la derecha la creación de numerosos campos de concentración por todo el Estado donde se aprisionara a la clase trabajadora para realizar trabajos forzados sin remuneración, sin derechos, sin vacaciones, a cambio de un plato de sopa de alfalfa y dos mendrugos de pan duro al día, hubieran dejado de defender a su partido a capa y espada. Ni aunque hubieran aprobado en el Comité Federal violar analmente a las hijas de doce años de todos los militantes por parte de todos los diputados machos (y algunas diputadas con prótesis en pro de la igualdad), hubieran dejado de militar y votar a su partido. Ni aunque... vale, ya paro, creo que habéis pillado la idea.

¿Y sobre la dictadura de lo socialmente correcto, del esfuerzo agonizante y del optimismo ciego? Puedo contar con lo dedos de una mano a las personas que me he encontrado que no pertenecían a una de esas facciones 'religiosas' extremistas.

He conocido también a gente súper izquierdosa y 'comprometida' que luchó a muerte contra la dictadura franquista y hoy no rechista lo más mínimo contra la dictadura financiera, cree a pie juntillas que los bancos son necesarios y que ayudan a las personas a desarrollarse o ha sido absorbido totalmente por la secta del feminismo de género, incorporando dogmas totalmente desadaptativos y acientíficos. Gente que luchó por la 'libertad' del individuo no hace mucho y acto seguido agachó la cabeza con una placentera sumisión para comprar una casa a diez metros de la orilla de la playa de moda, como todos sus vecinos en búsqueda de estatus y una supuesta felicidad, por tener tres coches, chalé con piscina a cinco minutos del centro de la ciudad y todas los canales de de televisión de pago habidos y por haber.

Puede que haya conocido varios cientos de personas izquierdosas en mi vida. Pues bien, sólo dos de ellos, un matrimonio, eran izquierdosos y se aplicaban el cuento. Llevaban una vida austera y no basaban su felicidad en bienes de consumo. Puede que estemos hablando de dos personas coherentes cada mil quinientos izquierdosos.

Incluso he conocido, aunque haya sido a través de los medios, a gente izquierdosa deslumbrante y tremendamente culta e inteligente como Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Mónica Oltra... que han puesto sobre la mesa con suma lucidez temas como las dictaduras modernas, el régimen bipartidista del 78, la opresión económica, el lavado de cerebro de las clases populares por parte del establishment, que además denuncian con mucha virulencia a los que niegan el cambio climático o la evolución de las especies, haciendo hincapié en que son ideas totalmente acientíficas que pretenden aprovecharse de la ignorancia de las personas, y cuyas mentes brillantes, sin embargo, han sido abducidas al 100% por la ideología fanática del feminismo de género, igualmente acientífica y desadaptativa que las ya citadas o que, por ejemplo, la negación de la naturaleza humana por parte de la Iglesia para imponer la castidad a sus sacerdotes, con la subsiguiente desviación trágica en forma de abusos sexuales y violaciones a menores.

Periodistas espléndidos como Ignacio Escolar, sumamente independiente de los poderes fácticos, que valora la verdad sobre todas las cosas en la mayoría de ámbitos de la actualidad, pero que en temas de género su periódico parece el Nodo, censurando a sociobiólogos y psicólogos científicos o a intelectuales con otros puntos de vista sobre el feminismo como Prado Esteban.

Personas valientes, honestas, cultas (aunque con alergia a todo libro científico o psicológico) como Ada Colau, Alberto Garzón, Manuela Carmena... cuyo cerebro ha sido totalmente programado por el feminismo de género que, aliado con el neoliberalismo más atroz, ha aniquilado lo femenino y lo masculino, ha enfrentado a hombres y mujeres, ha sembrado una desconfianza feroz y ha puesto años luz de por medio entre ambos sexos para que el individuo esté totalmente solo y sea así mucho más vulnerable y manipulable por los poderes fácticos. Dicha contradicción es como tener un pie en cada bando, como apedrear al enemigo con un tirachinas y dispararte en tu propia entrepierna al mismo tiempo.

Sólo he conocido a dos personas en toda mi vida que no sean adeptas a ninguna de las muchas religiones ateas e invisibles que nos dirigen. Es muy posible que sólo haya una persona libre cada millón de habitantes.

Por Enrique Rubio

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