Blog

Me arrepiento del mañana

violencia escolar 172765

En televisión estaban tratando el tema de los asesinatos de mujeres (por fin tratan este tema en los medios) y hablaba el periodista Antonio Maestre: “Toda la educación en los colegios, institutos y universidades debe girar en torno al feminismo, debe ser la estructura de base, la piedra angular”. Se refería al feminismo de género, por supuesto, al femiDismo con D de dictadura, acientífíco, ineficaz y contra natura.

Hasta en la asignatura de matemáticas. Dos más dos no será igual a cuatro sino igual a una mujer bondadosa que solucionará todos los males de la humanidad si le dejan gobernar en todo el planeta, y al mismo tiempo, la mujer deberá ser terrorífica, con una ametralladora en cada mano para que la respetemos. Y las notas se ajustarán de forma que haya los mismos sobresalientes, notables, suficientes e insuficientes entre los chicos y las chicas. A las hembras que digan que odian las matemáticas se las tratará aparte en el Gabinete Femipédico con electroshocks y otras terapias aversivas de condicionamiento clásico para que detesten las humanidades y amen los números. Si hay algún varón que odia las matemáticas, no recibirá ningún tratamiento porque viene bien para cuadrar las medias.

Ese ‘educar en la igualdad’ es un eslogan muy biensonante pero, ¿cómo será esa educación femiDista desde que se entra hasta se sale del cole? “Pegar y matar a la mujer es malo y os vamos a meter en la cárcel, chicos”. “La mujer es el mejor ser vivo que ha pisado el planeta Tierra y debería dirigir el mundo repleto de machos cabrones”. “A continuación os vais a leer estos libros de Beatriz Gimeno”. “Hombres y mujeres somos iguales en todo, cualquier diferencia ha sido programada culturalmente por el patriarcado”. “Recordad, chicas y chicos: machismo malo, femiDismo bueno.”. “¿Profe, qué es el patriarcado?” “Niño, no hagas preguntas tontas.”

Me imagino los caretos de los alumnos que reciben estas lecciones magistrales, estas terapias de psicología iluminadora e instantánea: a las chonis haciendo pompas de chicle; a los chicos con look de futbolero mirando el móvil y dando collejas a algún pobre desgraciado cuando no mira el maestro; a un par de víctimas de acoso escolar destrozados psicológicamente tanto por niñas como por niños (demostrando que la igualdad es posible), a varios inmigrantes que no entienden todavía ni el idioma y que están pensando en si comerán algo ese día; a varias víctimas de abandono por parte de sus padres; otros maltratados física y psicológicamente por sus madres porque el padre, debido al exceso de trabajo, no tiene ni cinco minutos libres para darles si siquiera un tirón de orejas.

Y lo peor: mientras el cándido/A maestro/A educa a sus tablas rasas sin instintos para que los hombres no maltraten física y/o psicológicamente a las mujeres (jamás al revés), estarán siendo acosados, insultados, denigrados y escupidos por sus alumnos (chicas y chicos). Me imagino la cara del erudito pedagogo del régimen femiDista con la cara llena de salivazos, sangrando a borbotones y con un alumno subido en su espalda asfixiándole con los brazos mientras los alecciona para eliminar la violencia machista y los efectos eternos del patriarcado antediluviano.

En el mejor de los casos, saldrán del cole y el insti auténticos monstruos con cero empatía, cero recursos emocionales, delincuentes, mafiosos, corruptos, apasionados por todo lo ilegal, consumidores de todo tipo de drogas, egocéntricos extremos, con media docena de trastornos psicológicos cada uno, y además programados por una ideología sin el visto bueno de la psicología que solo les causará más sufrimiento: odiarán el ‘patriarcado’ y amarán el feminismo de género de forma superficial y sus inconscientes genéticos seguirán empujando como el agua incontenible de una presa con un muro de cartón.

Gracias a las campañas que solo se basan en la criminalización de un aspecto parcial de la sociedad para crear un estigma, se crean troncos podridos con miembros amputados, miembros fantasma que solo causan dolor, insatisfacción y frustración.

Pongámonos en el caso de que se quisiera educar en el femiNismo con N, el que fuera acorde con la ciencia, con las diferencias naturales entre hombres y mujeres, sin victimismo ni criminalización gratuita...etc... Seguiría siendo en balde focalizar la educación en este asunto concreto. Recurriendo a la siguiente analogía con un árbol, alguien está sano de verdad si su tronco está sano. Y depende del tronco psicológico que alguien desarrolle ramas buenas o ramas malas como el machismo, el racismo, los prejuicios rígidos, la violencia, la drogadicción, la ludopatía, la corrupción...

‘Era una persona maravillosa, con una gran conciencia y un desarrollo psicológico muy saludable, pero era un machista redomado.’ Personas como ésas no existen, sólo caben en la imaginación más fantasiosa. ‘Era todo un sabio coherente, íntegro, libre, consciente y responsable de todos sus actos, pero tenía un pequeño defectito: le daba de hostias a su mujer un día sí y otro también’.  Idem.

La mente no funciona de forma tan simplista y compartimentada. No hay un trocito de masa encefálica dedicada a la corrupción, otro a la violencia física contra las mujeres, otro al bullying, al acoso laboral, a la contaminación medioambiental y el derroche. Si amputamos el machismo, el racismo, el acoso laboral, las estafas a los pobres ancianitos, la violencia en el fútbol...etc...nos queda el tronco igual de podrido, que es el que genera esas ‘lacras’.

La gran maquinaria política, y el 99’9% de las personas, confunden los síntomas con las causas y creen que la sociedad y las mentes que la conforman se ‘curan’ a base de lacitos de colores en la solapa, pero la mente humana no funciona con remiendos ni con tiritas.

Por Enrique Rubio

Recibe entradas en tu mail

Archivo blog

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player