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Siempre había sospechado de mi condición asperger, pero hace unos días recibí el diagnóstico o título oficial por parte de un experto. No hay dos asperger iguales y hay muchos grados. Mi nivel es de 7 sobre 10. Aunque todo el mundo cree que ningún asperger tiene empatía y todos tienen serias dificultades para la retórica, el sentido del humor y el procesamiento lingüístico que se salga de la objetividad, la lógica y la exactitud, no es así. Por ejemplo, yo me considero bastante empático, suelo escuchar de verdad a quien me habla y creo que tengo bastante sentido del humor, aunque mi favorito sea el humor negro y la ironía más corrosiva.

Cada persona con asperger tiene más acentuados o más atenuados unos rasgos determinados de la sintomatología general. Entre mis síntomas más agudos están:

1. Preferencia por la soledad y agobio total cuando estoy con más de una persona a la vez. Mis mejores momentos, a excepción de cuando me encuentro con alguien muy especial (que solo son dos personas, una de ellas es una mujer con la que follo el 85% de las veces que nos vemos) son en soledad. Jamás me pone triste estar solo y disfruto al máximo de mis aficiones, mis gatos, mi trabajo, mis obsesiones y rituales repetitivos.
2. Sensibilidad extrema a los ruidos, que me provocan una ansiedad insoportable. Predilección por el silencio y la tranquilidad por encima de todas las cosas. De los putos petardos, cohetes y motos con el tubo de escape trucado mejor ni hablemos.
3. Obsesiones irracionales y rituales absurdos de todo tipo, típicas también de otros trastornos como el TOC.
4. Incapacidad total para mentir, usar subterfugios, estrategias persuasivas...etc... Siempre soy un libro abierto y, además, entre mis intereses literarios más importantes están siempre contra la verdad, caiga quien caiga, y desvelar las realidades más ocultas e incuestionables, de ahí que me interesen sobre todo la dictadura del femiDismo, la matrix cultural, financiera, genética.... No tengo ningún reparo en contarle a quien sea mis cosas más íntimas, contarle a cualquier persona que tengo este o aquel trastorno, enfermedad... o publicar en el blog que tengo el síndrome de Asperger. Tampoco se me caen los anillos por contarle a alguien que acabo de conocer que tengo una afición controvertida o con mala prensa, decirle mi opinión bastante opuesta a la suya o a la corriente imperante. O comentarle a un cultureta reputado que odio alguna obra artística sagrada, ya sea película, disco o novela; decirle a un melómano que detesto al grupo Wilco o que me gusta Lana del Rey después de haber estado hablando de nuestra pasión por el hardcore, el emocore, el post rock o la neoclásica; o soltar que me emociona una canción de Tokio Hotel después de haber hablado de la grandeza más sublime de Sigur Ros, Jeff Buckley y Leonard Cohen. Me da absolutamente igual y me quedo tan pancho. Cuando me gusta una mujer voy directo como un misil y soy un libro abierto desde el minuto cero, algo que las espanta, pues no hay cosa peor para seducir que ser sincero, aunque esto me ha llevado también a conocer mujeres muy especiales, pues las que me han soportado, tampoco eran normales, eran muy atípicas y en muchos casos, fascinantes. Así que ser sincero e incluso rudo, arisco, cabroncete, ha sido como un filtro para descartar mujeres estándar, 'normales', que la verdad es que no me iban a interesar mucho a las dos semanas.
5. Sin embargo, al mismo tiempo, me siento analizado y siento mucha timidez, vergüenza, cuando entro en un lugar con gente, cuando tengo que hablar en público...etc... El experto dice que muchos asperger son conscientes de que son diferentes y que la gente los ve raros y por eso tienen esos síntomas, aunque según él, también puede ser que además de síndrome de asperger, tenga fobia social, no son trastornos excluyentes, ni mucho menos. Además, carecer de habilidades sociales, algo muy asperger, está intrínsecamente relacionado con tener fobia, pues nos da miedo aquello que no controlamos.
6. Relacionado con el punto 4, mi cara siempre refleja el estado en que me encuentro. No sé sonreír sin ganas, aparentar que alguien me cae bien o que me lo estoy pasado guay en un lugar que detesto o con gente que no me gusta.
7. Habilidades sociales muy limitadas, por aquello de que no soy capaz de aparentar, falsear, engatusar o intentar caer bien ocultando defectos, exagerando virtudes o inventándome habilidades, puntos fuertes, ser entendido y experto en algo que desconozco...etc.... La falsedad y el autoengaño son la clave del éxito social.
8. No hay nada que me produzca más calma y placer que observar y/o estar muy cerca de y/o tocar un gato del tipo que sea, más aún si ronronea y se retuerce pidiendo caricias. Es el único ser vivo que no me agobia si se pone encima de mí. A todos los síndrome de asperger y autistas les suelen gustar mucho los gatos, porque son muy serenos, no son invasivos (si no quieres que se suban, los partas un poco y se van a otro sitio y no te vuelven a molestar en 3 horas como mínimo) ni efusivos, son independientes y en cierta medida bastante autistas.
9. Intereses y gustos reducidos. Siento gran pasión y obsesión por unos pocos temas, como la genética, el femiDismo, los gatos... Cuando me da por algo, no puedo salir de ahí. Si durante unos meses tengo un ataque de música, apenas leo o veo pelis, y viceversa; si en otra época estoy obsesionado con un videojuego, todo lo demás no existe. Con la ropa me pasa algo parecido: puedo comprarme tres camisetas, pantalones o tres pares de zapatillas exactamente iguales porque no me gustan otros modelos y además no me gusta experimentar o cambiar a menudo. Hay un modelo de zapatilla Airwalk del que he comprado unos ocho ejemplares a lo largo de mi vida y mi mayor pánico es que dejen de fabricarlas.
10. Rarezas. Aquí abro otra sublista numerada porque tengo rarezas para parar un tren de 500 toneladas de peso.
1. Me producen ternura las mini excavadoras de la marca Cat, mucho más que cualquier bebé o niño pequeño.
2. Me producen mucha calma las luces de navidad, tanto las estáticas como las que siguen patrones fijos, siempre que todo el tiempo sea la misma secuencia.
3. Me ponen muy nervioso los marcadores urbanos que alternan la hora con la temperatura en vez de poner los dos datos a la vez.
4. Me encantan los palíndromos y los números capicúa, siempre voy en su busca, le doy la vuelta a todas las palabras y matrículas automáticamente y cuando encuentro algo reversible me invade la paz y el placer más absolutos, por eso mis números favoritos son el 0, el 1, el 8... Y también el 6 y el 9, porque aunque no son reversibles, contienen a ambos si le das la vuelta y eso también es agradable. También me gustan las canciones, los relatos y hasta las novelas que empiezan y acaban con la misma frase.
5. Adoro las clasificaciones, las listas y las enumeraciones de cualquier tipo y todo lo que esté ordenado con números, como las plazas de garaje en un parking, las taquillas, los pisos, la edad, el dinero, la temperatura, el nivel del personaje de un videojuego en diferentes parámetros, los boletos de lotería, los asientos en un cine (preferible si el cine está vacío o solo hay otra persona que esté sentada lo más lejos posible), las líneas de los autobuses, las líneas de metro... Por eso en mi primera novela había tantas listas con números, tantas repeticiones de frases, como si fueran estribillos y tantos capítulos que empezaban y terminaban con la misma frase.
6. Prefiero mil veces la ciencia a la literatura, las matemáticas a la filosofía, la psicología a cualquier ideología llena de palabras y más palabras.
7. No me gusta apenas la poesía, a no ser que sea exacta, objetiva, con mensaje claro y sin abstracciones de ningún tipo, siempre que las rimas y el número de párrafos y versos sigan normas estrictas. La poesía abstracta, que es el 99% de la poesía, me provoca dolor de cabeza, mareo y pérdida del equilibrio.
8. Odio a muerte cuando pasan de una película o un programa a los anuncios y suben el volumen a doble de potencia sin que le hayas dado a ningún botón.
9. Me pongo muy nervioso e iracundo cuando las canciones en la contraportada de un disco no están enumeradas y tienes que estar contando con el dedo cada vez que quieres poner una determinada canción. Debería estar prohibido por ley hacer eso y castigado con una multa muy elevada e incluso con prisión.
10. Me obsesiono muy fácilmente con canciones que no puedo para de canturrear. Me gusta hacer experimentos sonoros usando letras de otras canciones en la que estoy cantando (como ejemplo más extremo estar cantar una canción de Rage against the machine con letra de Serrat), o mezclar canciones porque una parte me recuerda a otra, y cambiar de una a otra en ese punto una y otra vez. O cantar una canción de un grupo o solista imitando la voz de otro cantante muy diferente.
11. Soy propenso a seguir equilibrios extraños a ojos de los demás, como untar una tostada con la mitad d mantequilla light y la otra mitad de mantequilla normal, o poner una primera capa de light y otra de normal, para no comer tanta grasa y al mismo tiempo sentir algo de sabor en la lengua. También suelo echar en las infusiones un 50% de azúcar y otro 50% de edulcorante, para rebajar las calorías y al mismo tiempo no abusar de sustancias cancerígenas como los edulcorantes. O echar medio vaso de cocaola zero y la otra mitad de cocacola normal. Si fumara siempre lo haría mientras doy un paseo en bicicleta, pero nunca me ha gustado meterme objetos extraños no comestibles en la boca.
12. Absolutamente siempre llevo calcetines, llueva, truene o hagan 45 grados. Si me quito los calcetines siento como si me amputaran los pies. Me da mucha seguridad la ropa ajustada, elástica, como si fuera una segunda piel, que no quede holgada. Cuando la ropa interior no se ajusta bien a toda la extensión de piel que tienen que cubrir siento un vértigo angustioso, como si estuviera cayendo en un abismo, o como si la gravedad dejara de tener efecto y mi cuerpo estuviera cayendo hacia la profundidad del cielo sin ningún control.
13. No soporto que mi cama esté hecha. Cuando alguien la hace por error, o cuando voy a un hotel, lo primero que hago es deshacerla. El edredón tiene que estar en un montoncito como si fuera un nido. Y por cierto, a mis gatos les gusta mucho más así, por lo que debe ser algo raro solo para los humanos.