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Me arrepiento del mañana

picara

Señor juez:

Cuando apareció er Kevin en la fiesta, con esos musculazos de gimnasio y ese aire de futbolero machista y se puso a bailotear en plan Bisbal, me entró tanto pánico a que me violara a la salida de la disco en un callejón oscuro, que me acerqué y me lo llevé a un lugar apartado para que no pensara que era una chica difícil, una mojigata, pues ya se sabe que son el objetivo número uno de los violadores.

 Entonces le di el primer beso con lengua para que no pensara que era una estrecha, primera causa de violación. Y para que no pensara que era una niñata que solo da besos, le acaricié bien el paquete con ambas manos, pues las niñatas que no van mas allá de los besos son el segundo objetivo para los violadores como este hombre.

Cuando se sacó un condón y empezó a desenrollarlo en su pene, le exclamé que no fuera maricón y que me follara a pelo bien fuerte, que los condones solo son capitalismo industrial antinatura y que me pone muy cachonda sentir una gran riada de esperma caliente en mi vagina. En realidad dije ‘leche’ y ‘coño’, señor juez, para no parecer una científica aburrida. Menos mal que se me ocurrió decirle todo eso al violador, señor juez, si no, no lo cuento.

Señor juez: estaba ya tan traumatizada que mi mente se desdobló en dos, tuve un acceso de personalidad múltiple postraumática previolación, y me creí de repente Sasha Grey.

Estaba tan aterrada que incluso me propuse disfrutar y tuve varios orgasmos para que mi autoengaño hiciera que er Kevin no sintiera que estaba siendo una falsa porque entonces me mata seguro.

Y cuando, tras los tres coitos completos, con sus respectivas felaciones apasionadas (no fuera a enfadarse por ver que era una retrógrada en contra del sexo oral), él ya se ponía la ropa dispuesto a marcharse, se la quité a mordiscos para follar otra vez no fuera a irritarse por dejarlo marchar tan rápido. Y le dije con un susurro que llamara a sus amigos er Cristian, er Jonatan, er Samueliko y er Josua para hacer una orgía y no fuera a pensar que era una persona religiosa con valores antiguos como la monogamia o ‘el sexo solo para procrear dentro de la familia’, pensamientos que podrían excitar su ADN masculino de violador asesino. Y les dije que lo grabaran todo en video y lo mandaran por todas partes, que lo compartieran con la humanidad porque el sexo es algo muy normal, muy natural, es la vida misma, algo que no hay que esconder y que hay que compartir y celebrar, pero en realidad estaba que me meaba encima de los nervios. Pero todo eso haría que no me mataran, pensé. Y cuando acabamos de follar y follar en todas las posiciones posibles, le susurré a uno de ellos que me quitara el móvil y lo tirara en el primer contenedor que viera porque, cito exactamente mis palabras, ‘estoy hasta el coño de los móviles, el whatsap, las redes, el instagram y la madre que los parió a todos… y quiero por fin vivir la vida y follarme todo lo que se mueva. ¡Quiero analógico y que le den a todo lo digital!’.  Quería que pensaran que era una hippie amish ávida de experiencias sexuales para que no me rompieran todos los huesos y para que no acabaran degollándome.

Y gracias a todo eso, aunque me violaron en masa, no me mataron.

Todo eso fue lo que pasó, señor juez.

Fin.

 

 

Reflexión post relato:

Sí, es muy posible que el caso de ‘La manada’ no fuera así (o no fuera totalmente así), tampoco he pretendido que lo fuera, mi relato es ficción y cualquier parecido con la realidad…etc…etc…, porque no conozco todos los detalles al milímetro (nadie los conoce, por cierto, tal vez ni la propia víctima ni los acusados), pero según las ‘pruebas’ recogidas en la sentencia, según las declaraciones en juicio oral y según los argumentos judiciales, es también posible que fuera bastante parecido (quitando mis exageraciones cachondas), aunque haya una probabilidad del 5, el 15 o el 50%, me da igual el grado. Y no hay ninguna prueba concluyente, desde el punto de vista estrictamente judicial, para determinar que lo sucedido en el caso de ‘La Manada’ fuera una violación (ni siquiera un abuso) con el 100% de probabilidad, requisito imprescindible para culpar a estos garrulazos de dicho delito. Así de tajante es la cosa, le explote la cabeza al religioso que le explote.

"¿Y por qué sabes que son inocentes, Enrique Rubio?" me preguntó una chica religiosa en Facebook. Le respondí: “Literalmente, no he dicho ni escrito que sepa al 100% que son inocentes (porque los religiosos lo planteáis en plan religioso, valga la redundancia), al igual que no sé al 100% si son culpables, por mucho que todo indique que no. La Justicia no es Dios todopoderoso, omnisciente y ubicuo. Lo que digo, y está más que claro y demostrado, aunque la ceguera de las religiones os impida a muchísima gente procesar las cosas racionalmente, es que deberían ser absueltos porque no hay ni una sola prueba objetiva, pero ni una ni media ehh, más allá de tropecientas suposiciones e hipótesis subjetivas contaminadas por la gran religión: el feminismo del Séptimo Día. "Ah pensaba que a lo mejor lo sabías por algo como que los conoces o algo de eso", añadió para que quedara constancia y no hubiera dudas de su planteamiento religioso e irracional. Respuesta: “La Justicia no juzga, ni debe ni puede juzgar, a nadie por lo bien que te caiga, porque 'lo conozcas' o dejes de conocerlo. Esa frase es el ejemplo perfecto de lo que es la Justicia de una dictadura de hace 500 siglos elevado a la enésima potencia. Entonces, para terminar, le pregunté: “Y tú, ¿los conoces como para decir que son unos violadores y que son culpables y que no hacen falta pruebas? ¿Alguien que no sea DIOS puede acceder a ese conocimiento supremo?”

La Justicia solo se encarga de las demostraciones, no de analizar la verosimilitud o no de un relato o de estudiar suposiciones e hipótesis facilitadas por los ‘cursos de género’. ¿O a partir de ahora, si un suceso parece a todas luces un asesinato, se dictará sentencia obviando las pruebas? En ese caso, ¿por qué no dejamos las sentencias en manos de encuestas populares vía Twitter? Nos ahorraríamos una pasta gansa en los costosos procesos judiciales, sus instalaciones, trabajadores, material de oficina.... Y por supuesto que pueden haber muchas tragedias, muchas monstruosidades que no puedan ser condenadas y no por ello dejan de ser monstruosidades (ya sea la falta de pruebas por azar, mala suerte, o porque la persona que realizó los hechos calculara todo al milímetro para que no hubiera ni una sola prueba objetiva), y no hablo de este caso, que parece de todo menos una violación, pues es bastante probable que le caigan 15 años de cárcel a 5 personas por el robo de un móvil, el único delito probado. Digo yo que, si tanto jode que te quiten el móvil hoy día (más que te arranquen la puta cabeza), ¿por qué no ponemos un anexo a la ley de hurtos y ponemos 20 años de prisión por la sustracción de tu smartphone? Así podremos evitar el presunto montaje de dimensiones bíblicas que ha montado la chiquilla. 

Porque si abrimos la puerta a la intuición y las hipótesis verosímiles sin pruebas (este historia que nos cuentan es totalmente inverosímil), nos cargamos la presunción de inocencia y perderemos muchísimo más de lo que ganaremos, pues, en el menor de los casos, serán injustamente condenados e incluso encarceladas tantos inocentes como culpables condenados por intuición y sin pruebas definitivas. Y claro, a toda persona cuerda (incluidos abogados, jueces…) que le preguntes qué es peor, si un inocente en la cárcel o un culpable libre, te responderán siempre que el primero con diferencia, incluido el juez San Garzón, líder y mártir del izquierdismo, en declaraciones y entrevistas del pasado (aunque ahora reniegue de todos sus principios, se entregue al fragor de la turba y defienda lo indefendible). Por eso existe el principio in dubio pro reo, que en este caso, se lo han pasado por el forro de los cojones, incluido Super Garzón. Se trata de una ética elemental. Una ética que solo puede ser eclipsada por las religiones que se están comiendo las mentes por inteligentes que sean.

Titular de El País: “El tribunal con experiencia en género que sí vio intimidación en La Manada”. La Justicia no se encarga de analizar lo que a éste o a aquél le dé miedo en la soledad desconectada de su mente, mucho menos debe encargarse de analizar los casos teniendo en cuenta esta o aquella religión ideológica. Es tan obvio que asusta, ATERRA. Aterra leer a los Clinton de Galapagar vanagloriarse de haber influido en los jueces para que éstos cometan prevaricación. Es curioso, y gracioso, no lo voy a negar, ver como el abogado defensor de La Manada y las élites del feminismo del Séptimo Día están totalmente de acuerdo en que la sentencia ha sido la que es gracias al ‘pueblo’ enfebrecido. Deberían quedar a tomar unas cervezas para celebrar que por fin están de acuerdo en algo.

Dicho todo lo anterior, que me parece bastante suave y que habla de la Justicia en general, voy a centrarme en el caso concreto de la sentencia y os aseguro que se os pondrán los pelos de punta a la mayoría (todos aquellos que conservéis algo de humanidad y pensamiento racional entre tantas religiones y manipulaciones mediáticas). El alegato del abogado defensor resulta demoledor en cuanto a la demostración de dudas super razonables (os recomiendo encarecidamente que lo veáis). La denuncia ante la policía justo después de los hechos y todas las declaraciones posteriores en el juicio por parte de la víctima, son como la noche y el día (esto está probado y registrado), una contradicción tras otra, un cambio de discurso constante y muchas de sus afirmaciones son, por las pruebas de cámaras de seguridad o por pura lógica, imposibles. No estoy diciendo que todo lo que diga un abogado defensor deba ir a misa, por supuesto, no seáis tan gilipollas (=religiosos), ni que todo lo que intente demostrar deba tomarse como ‘ocurrió así y por eso no fue abuso ni violación con un 100% de probabilidad’, pero las dudas que plantea y muchos de los argumentos que aporta basándose en pruebas objetivas como las cámaras de seguridad que grabaron el trayecto antes de entrar en el portal, declaraciones de algunos testigos, por no hablar de los videos con las folladas en los que colabora plenamente, no opone ninguna resistencia ni se queda paralizada como si estuviera muerta de miedo, según el perito psiquiatra que analiza los videos…, generan unas dudas tan gordas que deberían ser más que suficientes para la absolución en un estado garantista basado en la presunción de inocencia y el in dubio pro reo. Si veis el alegado del abogado defensor (lo recomiendo de nuevo), vais a sentir auténtico terror por la sentencia, os lo aseguro.

Ejemplo. Hecho plenamente objetivo y registrado letra por letras, fonema por fonema. En la denuncia ante la Policía Municipal de Pamplona describe una situación de violencia y dice que la agarraron por los brazos, que intentó zafarse, que le taparon la boca, que la rodearon y la tiraron al suelo y que se marcharon corriendo. De todas y cada una de estas cosas se retracta en el juicio oral. Como esta incoherencia o mentira cochina, hay tropecientos ejemplos más.

“En la declaración de la propia víctima, afirmó que, por ejemplo, no se sintió intimidada con carácter previo al acto, ni siquiera cuando la meten en el portal. Declaración de la víctima: ‘siento en plan de ¿cómo decirlo? No miedo, ni intimidación, pero…sorprende’. O que estando ya en el cubículo afirmó que no le daba la cabeza para pensar, y simplemente se sometió, pues quería que todo acabara para poder irse. A pesar de que se encontraba rodeada de cinco hombres, ¿concurren TODOS los requisitos de la intimidación? Si la hubo, ¿fue previa al acto? Si existe una duda razonable, por mínima que sea, sobre la concurrencia de algunos de los requisitos de la intimidación, ¿qué debe hacerse?” (Guadalupe Sánchez Baena, abogada)

 Sé que para gente como Olaia Grande, Estela González, Nacho Abad o José Daniel Espejo y todos sus correligionarios, todo esto de la presunción de inocencia, in dubio pro reo, dudas razonables, pruebas…son un coñazo para sus dogmas y os aseguro que no verán el video del alegato del abogado defensor y nos mandarán emoticones sonrientes, nos dirán que no lloremos o que a ver si follamos. Para ellos la Justicia se basa en acusar y culpar, no en defenderse, eso es de lloricas. Como dijo Olaia Grande, que sean unos cretinos ya es suficiente para meterlos en la cárcel y yo soy un llorón por rechistar lo más mínimo ante ello. Para otros, que fueran cinco hombres y una mujer, ya es prueba de violación en masa, cayendo es un puritanismo bastante casposo (orgía=pecado machista, una mujer no puede querer montarse una orgía) profanando sus propias creencias sobre la libertad sexual y la emancipación femenina. Y no hay más que hablar. O como dijo Estela González, quien vea alguna duda razonable en la sentencia está defendiendo a los violadores, porque para ella, ni siquiera son personas acusadas y culpables del delito de violación, son violadores, violadores antes incluso de los hechos, antes incluso de que nacieran y son los jueces los que deben llegar a esta esencia violadora mediante el código penal. Y quien ponga la más mínima pega a la sentencia o al feminismo del Séptimo Día, como dijo Nacho Abad, es que la tiene pequeña y no folla. Y punto.   

En caso de que esta sentencia sea definitiva y siente doctrina, una mujer que haga exactamente lo mismo que cuento en mi relato de ficción inicial (y es muy posible que la ‘víctima’ de La Manada ya lo haya hecho), podría meter en la cárcel 15-20 años a todos los hombres que quisiera. E hijas de puta hay tantas como hijos de puta, ahí es donde realmente siempre hubo, hay y habrá igualdad de ‘género’.

Links interesantes para despertar de Matrix:

Video del alegato del abogado defensor, ‘retirado’ de youtube hace unas horas, conservado gracias al grupo ‘No somos lilas’: https://www.facebook.com/NoSomosLilas/videos/1048152618908531/

Artículos esclarecedores:

https://elreplicadorliberal.com/2018/04/28/el-caso-de-la-manada-una-oportunidad-para-analizar-la-irracionalidad-con-la-que-piensa-la-mayoria-de-la-gente/?fbclid=IwAR3GSV9znfHs0jJsdUjhd2YjVL1Ys63Ga0qp30FctOSKKO3OBsUkNKH_KyY

https://disidentia.com/la-manada-una-sentencia-tergiversada/

https://trescatorce15926.wordpress.com/2019/06/30/dudas-razonables-un-analisis-sobre-la-sentencia-de-la-manada/?fbclid=IwAR3EPLwjZS6XuEgG6ZEzQrO_h_pFf78nGQoa5bAwrUyqIIF_bq8n-Offx1Q

Pd: Os voy a confesar una última cosa. No sabía mucho sobre el caso de La Manada. Sólo conocía cosas de oídas, captadas al vuelo, tanto a favor como en contra de los cargos y las sentencias, y yo pensaba que se trataba de un caso ambiguo muy difícil de analizar y de juzgar, porque soy malpensado para acertar de vez en cuando pero la imaginación maquiavélica no me da para tanto, y ha sido esta madrugada cuando empecé a rascar, cuando leí diversos artículos de gente experta que os aseguro que no saldrán en El Diario ni en La Sexta, cuando me vi entero el alegato del abogado de treinta minutos y cuando consulte a una amiga que se había leído las 300 páginas del sumario… que he despertado de Matrix y ahora siento que POSIBLEMENTE, y lo pongo con mayúsculas, es la chica la que debería pasar un tiempecito en la cárcel por semejante montaje para que se lo piense dos veces la próxima vez, y ponedle todos los ‘presunto’ que queráis. Y si salimos de lo estrictamente judicial y nos entregamos a la especulación, la explicación más verosímil de su montaje es que no quería que los videos grabados se difundieran. Tal vez prefería quedar como una víctima de violación que por una ‘chica fácil adicta a las orgías’, prejuicio social que, por mucho que vivamos en el país número uno de la supuesta liberación de la mujer, es fortísimo y humilla a aquellas mujeres que quieren disfrutar del sexo en sí mismo, sin limitaciones y condicionantes sociales y religiosos (religiones con dios o sin dios, como el feminismo actual). ‘Estaba aterrada’, sí, pero tal vez no por La Manada de cinco garrulos sino por la Gran Manada Social que le acechaba detrás de cada esquina y que le esperaba al día siguiente, ansiosa de hacer sangre y de violarla plenamente y en verdadera masa (millones y millones de violadores psicológicos). Pero a pesar de esta o cualquier otra suposición, por creíble que resulte, yo siempre defenderé que cualquier persona tenga un juicio basado en pruebas y con todas las garantías.

Por Enrique Rubio

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