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Me arrepiento del mañana

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No, no hemos tocado fondo todavía en este tema. Y no sé si habrá un fondo, la verdad sea dicha. Empiezan a tener muy poco sentido los argumentos, tratar de poner algo de razón y recurrir a los razonamientos para estos....  se han agotado las palabras también. Tal vez haya llegado la hora de escupir, vomitar, dar de hostias y hasta hacer una masacre. No es sólo la James Bond negra, también tenemos a La Sirenita negra. “El querer ver una Ariel blanca de pelo rojo no me hace ni racista o poco incluyente, porque tampoco quiero ver una Mulan europea o a una Pocahontas china. Escriban nuevas historias donde se abra la puerta a todo tipo de etnias y culturas y dejen los clásicos en paz”, tuiteó alguien al respecto. ¿Pero qué sentido tiene intentar razonar con esta gran turba podrida y agusanada? Os recuerdo que la serie Chernobyl sufrió una oleada de críticas porque no aparecía ningún negro en ella. Chernobyl, URSS, año 1986.

“El diario “Público”, por cierto, ha conseguido encontrar a una persona de raza negra que por aquel entonces estaba haciendo la mili en Kiev y que fue enviado a la zona radioactiva. Enhorabuena por la intrépida labor de investigación periodística. Ahora bien, no aclaran qué papel consideran que debería haber tenido en la historia este muchacho de 18 primaveras”(Carlos Rodríguez Estacio). Periódicos gastando recursos, dinero y personal para encontrar algún negro en la Chernobyl de 1986, ojo al dato.

 Yo propongo también una Blancanieves negra, pero habría que cambiarle el nombre. ¿Negranieves? No, sería una paradoja y a los asperger nos explotaría la cabeza. Negramierdas.... Negramierdas y los Siete Flilipinos Trans. ‘Negramierdas’ para denunciar toda la mierda que se han tragado los negros a lo largo de la historia de la humanidad. Aunque como dice mi amiga Concha Sánchez Giráldez, “para rizar el rizo habría que llamarla ‘Afromierdas’ o ‘Mierdadecolor’ ”, pues ya sabéis el grave pecado que es decir la palabra “negro” en la actualidad. Y una Pinocha negra y mujer también debe estar a la vuelta de la esquina, aunque tendrán que cambiar la historia, porque ya sabemos todos que ni las mujeres ni los negros mienten nunca. Y otro cambio inevitable sería extirparle esa napia, un símbolo fálico en toda regla.

Estos hechos en sí mismos y aislados del contexto me dan igual, ni siquiera me gusta la saga 007, no he visto ni un capítulo y no vería el próximo ni aunque saliera Ryan Gosling. Pero la dictadura, la religión fanática y el nazismo sexual y de raza a los que obedece no molan nada. Es decir, en otra coyuntura, que sacaran una James Bond negra, una Alicia en el País de las Maravillas negra, lesbiana y en una silla de ruedas, serían unas frikadas traviesas y divertidas. Recuerdo la película Deep Impact en los 90, con Morgan Freeman haciendo de presidente de los Estados Unidos, me pareció genial, no fue ninguna frikada, todo el mundo lo procesó con normalidad y nos la sudaba que fuera negro, amarillo o verde. Si Deep Impact la hubieran estrenado hoy, mis sospechas más que fundadas harían que me irritara bastante.

¿Os imagináis un biopic de Martin Luther King interpretado por Tom Cruise? ¿Y a Mandela interpretado por Bruce Willis o Clint Eastwood? Si le diéramos la vuelta a la tortilla, sería más que posible.

Si retorciéramos el asunto un poco más, podríamos pensar que el asunto de los negros interpretando a personajes blancos obedece a una superioridad blanca aplastante en cuando a la mente creativa. Pobres negros, no pueden pensar nada, no tienen ideas, vamos a dejar que hagan algún personaje de los nuestros.

En más de una ocasión he dicho que soy racista porque siempre he tenido un prejuicio positivo con los negros, ya que he sido siempre un fanático del baloncesto, de la NBA, donde reinan los negros, y también de la música negra, y nunca he tenido ningún problema con un negro y sí con muchos blancos (prejuicio irracional, he tenido poco contacto en profundidad con negros, seguro que son igual de joputas que el resto). Curiosamente nadie se ha escandalizado ni me ha hecho ninguna crítica al respecto, al revés, porque el problema no es ser racista (o sexista, cuando se santifica a las mujeres), sino defender a muerte a la raza, la etnia y al sexo correctos y odiar a los grupos de ‘enfrente’. Pero lo que están consiguiendo, y hablo en serio, es que empiece a cogerle manía a los negros y puede que me conviertan en un racista antinegros (pero racista de los chungos, no de simple predilección por una raza) más pronto que tarde.

Por Enrique Rubio

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