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Me arrepiento del mañana

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No sé por qué, pero siempre tengo a ‘Hitler’ en la boca. Lo uso para rebatir este o aquel argumento falaz, este o aquel mito, esta o aquella creencia desadaptativa socialmente compartida y valorada por todo quisque. Me pasa como a aquel guiñol de Jesulín de Ubrique que lo comparaba todo con un toro. Pues eso. No sé qué me pasa a mí con Hitler, Hitler, Hitler…pero me sirve para un roto y un descosido y me encanta nombrarlo hasta para hablar de temas culinarios.

 Ejemplos de conversaciones en las que oigo un mito y/o tópico recalcitrante que me saca de mis casillas y recurro a Hitler:

+El fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando.

¿Acaso Hitler no leía ni viajaba? Hitler fue un lector empedernido, tenía una biblioteca tan grande que ríete tú de la biblioteca de Don Arturo, y dio mas vueltas al mundo que Willy Fog con tarifa plana en Ryanair antes de pararse a pensar en lo que significada la palabra ‘judío’.

+Ni un paso atrás, ni para tomar impulso. El que la sigue la consigue. El éxito depende del esfuerzo. Levántate, suspira, sonríe y sigue adelante. Querer es poder. Si puedes soñarlo, puedes lograrlo. Lo que tienes que hacer es echarle huevos.

Hitler siguió estos sabios consejos y sólo así consiguió llevar a cabo sus ‘hazañas’ más memorables. Sólo con perseverancia, determinación y sacrificio, y levantándose a las 7 de la mañana se pueden matar a 11 millones de personas e invadir 26 países.

+Leer nos hace mejores personas.

Eduardo Inda, Sánchez Dragó, Irantzu Varela… y Hitler.

+El que desconoce la Historia está condenado a repetirla.

¿Acaso Hitler era un analfabeto en Historia? Es bien conocida la pasión que profesaba don Adolfo con los libros de Historia en particular. Es verdad que no la repitió exactamente igual sino llevando los genocidios, las invasiones y los fanatismos religiosos anteriores a una nueva dimensión. Creo que quien conoce la Historia está condenado a liarla todavía más gorda por aquello de superar los guarismos anteriores y poseer el récord en cada atrocidad, como en las Olimpiadas.

+Sal de la zona de confort y persigue tus sueños.

¿Creéis que para Hilter no era un coñazo diseñar los campos de concentración, llevar a los judíos en masa de un lado para otro, seleccionarlos para trabajar antes de gasearlos, pegarle un tiro en la cabeza a aquel que tosiera o carraspeara en una multitud de varios cientos (ponte a buscar quién coño ha sido), llevar los cuerpos a una fosa común, incinerarlos…?  Quien algo quiere algo le cuesta. No hay estancamiento y putrefacción más grande para un ser humano que la zona de confort.

+Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.

Los planes de Hitler al principio eran algo ambiguos, confusos, desenfocados, titubeantes… y se preguntaba a menudo ‘¿para qué exterminar a todos los judíos?, ¿por qué me viene esa idea tan tonta una y otra vez?’, pero se dijo: voy a empezar matando judíos y después ya lo vamos viendo. Lo importante es ponerse. 

+Quien mucho abarca poco aprieta.

O no. Hitler abarcó todo el planeta y apretó bien en todas partes (sobre todo el gatillo). Sin embargo, José Pérez se concentró solo en su carpintería cochambrosa de la calle Vieja de su pueblucho en mitad de la nada y hoy nadie se acuerda de él, ni siquiera sus tataranietos.

+Los videojuegos incitan, promueven y hasta son causa directa de la violencia y los asesinatos múltiples indiscriminados.

 En la década de los 40 del siglo XX, la época más fulgurante de Hitler, no existía ni el Tetris. Y Hitler no jugaba ni al ajedrez (el juego más violento y belicista de la historia de la humanidad, una guerra entre dos ejércitos, una matanza continua peor que el Mortal Kombat) ni a la guerra de barcos con papel y lápiz. Hitler solo pintaba cándidas y angelicales acuarelas o pinturas al óleo sobre lienzo, como su conocida obra de 1913, donde se representa a Jesucristo durante su infancia con su madre María. Quizá ese fue el verdadero detonante de todo lo posterior. Si Hitler hubiera nacido en la actualidad y se hubiera enganchado al Dead Rising, el GTA, el Call of Duty, el Age of Empires, el Civilization o el World in Conflict… no habría tenido ni una sola mala palabra con su vecino inmigrante marroquí adicto al crack y aficionado al reguetón a todo volumen.

+Hay que ser fiel a uno mismo. Sé tú mismo. Come as you are.

Díselo a Hitler. No hay nadie que haya sido más coherente, más él mismo, sin complejos y sin dobleces que Hitler. Hipocresía cero. De la teoría a la práctica, del dicho al hecho, siempre en línea recta y sin una sola puta curva.

+Cuando miras el cielo estrellado por la noche, cuando contemplas el universo, te sientes tan pequeño e insignificante que sufres una cura de humildad y cualquier problema que tengas, cualquier preocupación, anhelo, aspiración… incluso cualquier conflicto y problemática humanos, se tornan nimios e intrascendentes y surge en tu rostro la sonrisa calmada y sabia de Buda, Gandhi y Krishnamurti.

 Cuando Hitler se acostó en el suelo una noche clara de 1930 para otear la inmensidad del cosmos, se sintió tan insignificante y, sobre todo, sintió que los judíos eran tan insignificantes que por qué no borrarlos del mapa mediante los métodos más crueles e inhumanos. Total, desde el infinito del universo, incluso desde la futura estación espacial MIR, que iba a estar aquí al lado, nadie iba a notar el más mínimo cambio al mirar hacia este pedrusco redondo tan baladí.

 +El progreso tecnológico es sagrado y salvará a la especie humana.

 Las pistolas, la bomba atómica y las armas químicas y biológicas nos salvarán. Gran parte del boom del progreso tecnológico del siglo XX e incluso el nacimiento de la informática se produjeron en la segunda guerra mundial cuyo motor principal fue el nazismo. Toda la publicidad consumista (alma, corazón y motor del capitalismo) y la propaganda política siguen actualmente principio por principio el método Goebbels. No niego al 100% que dicho progreso pueda salvar a la humanidad (puede que haya una probabilidad de 1 sobre 5.000 millones), pero desde luego que dicho progreso ya no salva a los 11 millones de víctimas provocadas por el nazismo (0’0000% de probabilidad), y recalco lo de 11 millones pues siempre citáis los 6 millones de judíos y ninguneáis a los gitanos, otras minorías étnicas, los blancos no judíos como polacos, comunistas, izquierdistas incómodos… y lo peor de lo peor: solo decís ‘judíos’, despreciando a las judías que también fueron masacradas, porque sois más racistas y más machistas que los propios nazis. Por cierto, ¿sabéis quién fue el gran artífice, ideólogo y ejecutor de dicha religión pro tecnología, mejora de la especie y fanática por el progreso a cualquier precio? Empieza por H.

 

No solo recurro a Hitler en dichas conversaciones sobre política, asuntos de actualidad, filosofía barata…etc…. También en situaciones familiares cotidianas.

–Amorcito, no entiendo por qué hay que comer todos los fines de semana con tu hermano con lo hijo de puta que es y todas las jugarretas que nos ha hecho.  

– Quedo con él porque es mi hermano, ¿está claro?

–Si tu hermano fuera Hitler, ¿también quedarías con él todos los fines de semana?

–¡Hay salpicaduras de meado en el asiento del váter!

–Hitler jamás meó fuera del tiesto, jamás desvió una sola gota de orina en su trayectoria hacia el desagüe, porque meaba sentado, y mira cuáles fueron las consecuencias.

– Deberías aprender inglés y otros idiomas. Son básicos para cualquier cosa que te propongas.

–Hitler no tenía ni idea de inglés o cualquier otro idioma que no fuera alemán y lo entendieron en todo el mundo con una claridad cristalina. 

A veces se me va la olla definitivamente y empiezo a decir frases como ‘eres más lento que el caballo de Hitler’, ‘he pasado más hambre que el perro de un Hitler’, ‘qué X cosa ni qué Hitler muerto’, ‘esto falla más que una escopeta de Hitler’, ‘el hijoputa éste acaba de entrar como Hitler por su casa’, ‘relájate que no está el horno pa hitlers’, ‘en boca cerrada no entran hitlers’, ‘más vale Hitler en mano que cientos volando’, ‘mucho ruido y pocos hitlers’, ‘mal de muchos, consuelo de hitlers’…

Ya… paro.

(Nota para los listillos y culturetas: sí, hay cosas que me invento sobre Hitler, como que solo supiera alemán o que meara sentado en la taza (todo lo demás es cierto), pero así puedo usarlo el doble de veces y satisfacer mi obsesión plenamente.)

Por Enrique Rubio

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