Blog

Me arrepiento del mañana

untitled

Me encerré en casa durante un mes, sin salir a la calle absolutamente a nada, para meterme en la piel del personaje de una novela. Las persianas estaban bajadas, no entraba ningún rayo de luz del exterior y la televisión e internet permanecían continuamente desconectados. A los 15 días aproximadamente de aislamiento sufrí los siguientes efectos: ataques de cante flamenco sin ningún patrón previsible, ladrar a altas horas de la madrugada y cantar canciones de Serrat inventándome la letra o mezclando letras de varias canciones.

negro

Mi fobia social se agravó y el estrés mediático minó mi salud y mi inspiración literaria. Me hice con los servicios de un negro mediático que aparecía por mí en actos sociales, coloquios, entrevistas de radio y televisión, presentaciones y fotografías. El negro era clavado a mí físicamente, aunque un poco más guapo y bastante más fotogénico. No tartamudeaba, no dejaba frases a medio, hablaba realmente español y tenía acento de Valladolid.

willyuribe-carlos salem

Me convertí en negro literario porque cuando publiqué el primer libro me dijeron que tenía talento pero que no daba buena imagen, que no era sociable, que no sabía hablar, que para escribir libros tenía que saber hablar en las entrevistas por televisión, que tenía que saber hablar para acudir a los debates sobre política, que para ser escritor lo de escribir era lo de menos.

mujeres

En una catástrofe.

En un accidente aéreo. Te quitarás la máscara y me mostrarás tu bella fragilidad humana, sobretodo si somos los dos únicos supervivientes.

Sin tu orgullo.

Sin tu personaje inventado.

Resultarás agradable cuando lo hayas perdido todo.

burger-king

Odio al imperio norteamericano con todas mis fuerzas pero una vez cada tres meses me como un whopper con mucho ketchup y mostaza acompañado de una fría Coca-cola gigante. En el instante en que muerdo la hamburguesa emparedada y saboreo la mayonesa, el pepinillo, la cebolla y los jugos me resbalan por las comisuras y me manchan el bigote y la barba, me reconcilio con los Estados Unidos de América y el capitalismo grasiento y sangrante porque el orgasmo es de órdago.

Por Enrique Rubio

Recibe entradas en tu mail

Archivo blog

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player